T. C.
Los vecinos de Llaranes y Trasona tendrán hoy las miradas puestas en la reunión que se celebrará entre el gobierno municipal, la Dirección General de Transporte y representantes de la empresa Olloniego, adjudicataria de la línea de autobús que comunica ambas localidades. En ella se abordará el estado de la flota de vehículos, que, según denuncian los vecinos, está en unas condiciones «lamentables».
Gabriel Alzola, presidente en funciones de la Asociación de Vecinos de Llaranes, espera que en la reunión se obligue a los propietarios de Olloniego a que renueven la flota y cumplan los horarios. Si no es así, no dudarán en comenzar con las movilizaciones e, incluso, denunciar a la empresa. «Es deseable que no se llegue a esos extremos», dijo el dirigente vecinal.
Los actuales autobuses, según los vecinos, están «sucios, incumplen los horarios, las puertas no cierran y, en algunos, fallan los frenos». «Son un verdadero peligro», protesta Alzola. La asociación vecinal «La Paloma» de Trasona ya ha reiterado en múltiples ocasiones su malestar por esta línea de autobuses. Su presidenta, Alfonsa Martínez, incluso, en alguna ocasión, llegó a culpar al alcalde de Avilés, Santiago Rodríguez Vega, por no obligar a la empresa a mejorar el servicio que une Avilés y Carreño a través de Corvera.
Los vecinos afectados, además, proponen que esa línea tenga una conexión directa con el Hospital San Agustín en determinadas horas, por ejemplo, en horario de consultas externas.