San Jorge de Heres,
Braulio FERNÁNDEZ
Las fiestas patronales de San Jorge de Heres vivieron ayer su día grande. El día en que todos los vecinos de la parroquia gozoniega hincaron la rodilla de madrugada para tejer una alfombra multicolor -rojo, azul, amarillo y verde- sobre la que la procesión de las fiestas sacramentales pudiera pasar con el Santísimo, ante la atenta mirada de centenares de visitantes.
Los de San Jorge se levantaron temprano, antes del alba. En torno a las cuatro de la madrugada se acercaron a la iglesia del patrono para confeccionar el inmenso tapiz de colores sobre la calle. El dibujo del mismo se había hecho días antes y parte del material de relleno se guardaba desde hace un mes. La alfombra floral, hecha de virutas de madera colocadas sobre el dibujo de tiza, se colorea con anterioridad a la madrugada del día grande. Los trabajos finalizaron siete horas después de su comienzo. Un numeroso grupo de vecinos participó en la faena durante horas.
Ángeles Menéndez es la presidenta de la comisión de festejos desde hace tres años. Respecto a la intensa labor de confección de la alfombra floral recuerda que «otros años la gente joven era básica para la realización de las labores, pero este año un gran número de gente mayor ha arrimado el hombro». Lo que está claro para esta mujer es que el pueblo logra con su encomiable actitud «que la tradición no desaparezca».
De hecho, recuerda cómo antiguamente había otras fiestas en el lugar, las de San Isidro, que sí se perdieron. «Las patronales se mantuvieron vivas hasta hoy en día, y como cada año esperamos con anhelo que se repitan el año siguiente», dijo Menéndez, recordando «la gran cantidad de gente que trabaja para que esto salga adelante».
Al finalizar la misa solemne, acompañada de las campanadas de las dos, las autoridades religiosas salieron de la Iglesia y comenzaron su paso por la alfombra seguidos de una numerosa comitiva. Los fieles, vecinos y curiosos abandonaron la alfombra unos metros más adelante para seguir su camino por una senda de flores hasta el arco situado junto a la capilla de la Virgen de la Luz, donde se realizó una ofrenda y se adoró a la imagen.
Después, las fiestas siguieron su curso con un vermú amenizado por la banda de Pepe «El Chelo» y sus marchosos, quienes también acompañaron a la comitiva religiosa durante el paso de la alfombra. De noche, la romería y una verbena acompañada por la orquesta «Gabino Show» pondrían el broche final festivo e informal a una jornada teñida de vivos colores.