E. CAMPO /
S. FERNÁNDEZ / V. M.
El Ayuntamiento convocará en breve plazo un Pleno para anular el acuerdo por el que se nombró alcalde perpetuo de Avilés al dictador Francisco Franco, tal y como obliga la ley de Memoria Histórica cuya aprobación finalmente se llevará a cabo tras haberse llegado a un acuerdo esta semana en el Congreso de los Diputados.
La alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, afirmó que este trámite se realizará pronto, aunque no será en el trascurso del próximo Pleno, convocado para el jueves. «No hay urgencia, pero hay que hacerlo», afirmó. Varela reconoció que desconocía hasta hace unos meses que este título continuara vigente. Avilés es una de las pocas ciudades españolas, junto a Salamanca, que todavía no derogó este nombramiento. Carece de valor jurídico, pero se ha mantenido en vigor durante los sucesivos gobiernos municipales de la democracia.
Pilar Varela afirmó: «No tiene ningún sentido que Franco tenga este título», y apuntó que Juventudes Socialistas ya había empezado a trabajar este verano para acabar llevando la derogación al Pleno municipal. El Partido Socialista, anunció la alcaldesa, revisará si hay que eliminar algún símbolo franquista más en la ciudad, en el marco de lo dictado por la futura Ley de Memoria Histórica que Varela considera muy importante. «No soy consciente de que haya más símbolos», afirmó.
Por su parte el presidente del Partido Popular avilesino, Joaquín Aréstegui, eludió hacer un pronunciamiento claro sobre qué votará su formación política en el Pleno. «Tomaremos la decisión al respecto en su momento», dijo. Señaló que no se trata de un asunto de urgencia ni trascendente para la vida municipal: «Parece que no hay peligro inminente de que Franco asuma la alcaldía de Avilés», dijo. Y recalcó que el nombramiento simbólico ha permanecido vigente «durante los 30 años de la democracia sin que a nadie preocupase especialmente; en 24 de ellos ha estado gobernando el PSOE y no se percibió que estuviera incómodo». Aréstegui consideró que el reconocimiento al dictador como alcalde perpetuo es un asunto menor. «Estoy seguro de que ni el uno por ciento de los avilesinos lo conocía».
A Antonio Sabino no le gusta tener que abordar la derogación de este nombramiento, ya que considera que «hay que ser respetuoso con las circunstancias históricas de otros momentos». Por eso, sin entrar en polémicas del caso concreto, y «al margen de las ideologías», se muestra contrario, en general, «a la eliminación de galardones». Y considera que tampoco se puede olvidar que Franco fue quien construyó Ensidesa, la fábrica «que transformó lo que era una aldea en una ciudad conocida en el mundo entero».
En cuanto a Fernando Díaz Rañón, coordinador local de IU y segundo teniente de Alcalde, señaló que la etapa franquista «no es una etapa para recordar en España», y aseguró que cuando piensa en ella se pone «en la piel de los alemanes con Hitler». Respecto a la obligatoriedad que establecerá la ley para que se retiren los símbolos franquistas, Rañón indicó que «es algo que se debe hacer, y tener a Franco como alcalde perpetuo no es el mejor de los honores para Avilés; es esperpéntico mantener eso». Sin embargo, preguntado sobre por qué no se promovió la retirada del título en anteriores gobiernos dijo: «Era una cosa que estaba ahí, sin valor; si bien es cierto que hay quienes ocasionalmente recuerdan ese título para hacer defensa del régimen franquista».
El nombramiento de Franco como alcalde perpetuo coincidió con la inauguración del aeropuerto de Asturias, en 1968. Presidía el Ayuntamiento en aquellos días Román Suárez Puerta. La Corporación de entonces para llevar a cabo el nombramiento obedeció órdenes dictadas por el Gobierno Civil, a cuyo frente estaba entonces Mateu de Ros.
El Reglamento de Honores que regía a finales de la década de los sesenta recogía los títulos de alcalde perpetuo y alcalde honorario. La Corporación de Suárez Puerta dispuso que el dictador debía lucir el primero que no se hizo efectivo hasta un año después, cuando el Pleno al completo viajó a El Pardo -residencia del entonces jefe del Estado- para hacerle entrega de la medalla con la que el municipio honraba al dictador. Fernando Suárez del Villar, alcalde en 1969, entregó al dictador su nombramiento que el Pleno actual, presidido por Pilar Varela, le retirará.