Las cartas de Avilés y comarca A nuestro Juan Carreño Miranda, 11, 1.º Avilés. 33400. Fax: 985 552 13 12. lne_aviles@epi.es

16.05.2008 | 02:00

Me pidieron que dijese unas palabras en tu incineración y no pude. Yo, que lidié en plazas difíciles y ningún contrincante me amedrentó, no podía articular una sola palabra sobre ti. Hoy en la soledad te escribo sin dejar de emocionarme. No me esperaba ni presentía esta pronta despedida, por eso me azotó tan fuerte.


Contigo se me agolpan los recuerdos de mi pasado. Me vienen a la cabeza las veces que hacía que me contases la tarde del 23-F, con las anécdotas de tu padre guardando todo lo relacionado con el PCE. Y de cómo llegaste a la sede y te encontraste con la Guardia Civil a la puerta. ¡Vaya trago que pasaste! Me gustaba oírte hablar de las reuniones clandestinas y de cómo nada más llegar a Luanco te encargaron la tarea de traer el «Mundo Obrero». Ya ves, siempre transmitiste confianza. Por eso seguías siendo nuestra mano dura en las finanzas.


¿Sabes por qué me gustaba que me contases esas anécdotas? Porqué me hacían recordar a mi padre. Y cuando te miraba pensaba en tu casa -aquellas corderadas- y en la prudencia y unidad que transmitías y que él tanto amaba. «Los trapos sucios se lavan en casa», decíais los dos.


No sé cómo tú, pudiendo ser mi padre, me respetabas tanto, estando conmigo en lo bueno y en lo malo. Jamás se me olvidará la frase que me dijiste un día en época de elecciones: «Yo, contigo, al fin del mundo». Fuiste el mejor concejal de hábitat rural de todos los tiempos y me hiciste conocer palmo a palmo el concejo. Sabías perfectamente de qué pie cojeaba cada uno y tardabas en decirlo, pero luego me hacías una valoración precisa de cada persona que nos rodeaba. Se te veía feliz cuando andabas enamoriscado y me encantaba picarte con tu «Soledad», como la conocíamos en el anonimato.


Te ganabas inmediatamente la confianza de toda la gente nueva que llegaba a la agrupación y tu palabra se respetaba por encima de todo. Siempre que teníamos que hacer un gasto todo el mundo sabía que a Juan no le iba a gustar mucho, porque la cuenta siempre tenía que tener reservas. ¡Qué feliz estabas los últimos días por el dinero recaudado de la lotería!


Sé que sabías lo que te apreciábamos, respetábamos y admirábamos, pero aun así te digo en mi nombre y en el de toda Izquierda Unida y del Partido Comunista de Gozón que siempre estarás presente entre nosotros.


¡Hasta siempre, Juan!


Gabriela Álvarez García

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