Paulo Coelho: alquimia, sueños y perros verdes

El escritor brasileño, con cien millones de ejemplares vendidos, aterrizó ayer en Avilés para celebrar los veinte años de su primer gran éxito editorial «y caminar libre»

29.05.2008 | 00:00
Jesús Quintero, ante la fachada principal del teatro Palacio Valdés. Jesús Quintero, ante la fachada principal del teatro Palacio Valdés.

Saúl FERNÁNDEZ

El escritor que se llama Paulo Coelho y tiene tras él cien millones de seguidores -según las últimas estadísticas- llegó a Avilés a las cuatro y media de la tarde, rodeado de un séquito pertinaz de agentes literarias internacionales y bajo la lluvia fina de este mes completo bajo la lluvia. Se registró en el hotel, firmó un par de ejemplares de su novela cumpleañera y prometió ponerse de inmediato a «comer, que no he comido nada». Coelho así, vestido de negro, mostró su «alegría» por celebrar en Avilés las dos décadas de «El alquimista»: «Primero porque es España, segundo porque es Asturias y tercero por Niemeyer, que para mí es un icono», comentó antes incluso de que subieran las maletas a su habitación. «Quería que la fiesta se celebrase en una sola ciudad del mundo y esta idea fue la que le planteé en Madrid a Natalio Grueso, el director del Centro Niemeyer, que ha sido capaz de hacer realidad todos los sueños». confesó.


Coelho, pues, la superestrella de la literatura, celebra esta tarde, con un teatro Palacio Valdés lleno hasta las costuras, los primeros veinte años de «El alquimista», su primer bombazo editorial, una historia del conocimiento protagonizada por un pastor andaluz en pos de los deseos incumplidos. «Se trata de una historia de pasión en un mundo que se mueve principalmente por las pasiones», completó la descripción unas horas después el periodista Jesús Quintero, que acompañará al brasileño sobre las tablas del odeón local.


«Hasta el último momento pensé en meter las cámaras de televisión en el teatro, pero me di cuenta de que las cámaras así se cargarían la celebración porque romperían el clima de autenticidad y verdad que precisa la entrevista», excusó así el presentador el cambio de planes -se había anunciado que la entrevista en el teatro formaría parte del programa que Quintero dirige en Canal Sur: «Ratones coloraos». En todo caso, aun sin cámaras, Quintero promete preguntas incisivas: «Quiero que me cuente esa experiencia de vida que le llevó al manicomio, a la droga o a la cárcel», señaló. «Porque Paulo Coelho es, desde luego, un perro verde».


Paulo Coelho salió de su particular infierno hace dos décadas dando vida a Santiago, el pastor de «El alquimista». Convirtió así la literatura en un proceso reconstituyente resumido en una conocida frase que el tiempo ha hecho dogma de fe -a la vista, por lo menos, del volumen de ventas estratosférico en que se mueve el novelista brasileño-: «Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo».


El brasileño explicó los vínculos que lo unen con su compatriota, al que considera todo un «mito». Explicó que la «casualidad» unió su deseo de celebración con «las intenciones de Natalio Grueso».


A la espera de la entrevista teatral anunciada para hoy, Coelho pasó buena parte de la tarde de ayer descansando en su suite, de cara a la plaza de España. Consultó internet en busca del wi-fi, echó un pitillo y hacia las ocho se formó un convoy de vehículos de lujo, de agentes literarias y de personal del Niemeyer en busca de la primera cena avilesina.


«Lo que buscaré en la entrevista, que le agradezco que me conceda -y que finalmente se colgará en la página web de Paulo Coelho-, es teatralizar la realidad, que el espectador sienta que le contamos una historia, con presentación, nudo y desenlace», explicó Jesús Quintero en la misma puerta del Palacio Valdés, después de las pruebas de sonido, después de las pruebas de luces y antes de haber encontrado la mesa de la conversación, la única escenografía de la función que esta tarde a las ocho se representará de manera excepcional, como si fuera un estreno mundial, sobre las tablas del viejo teatro avilesino.


«La entrevista es una cosa de tres: del que pregunta, del que contesta y de quien analiza lo que se escucha. Si logramos transmitir verdad me sentiré totalmente satisfecho», confesó el periodista andaluz. El teatro Palacio Valdés será el templo de los devotos de Coelho. Desde hace días ya no hay entradas porque, según el Centro Niemeyer, se recogieron más de mil trescientas peticiones. Coelho, el de los cien millones de libros, arrastra tanta afición como los reyes del rock. Finalmente, el mismo escenario será tomado por un centenar de aficionados, que serán los primeros en escuchar los sueños de Paulo Coelho.

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