J. C. G.
«Pues "tovía ta curiosu"». Una mujer entrada en edad soltaba la sentencia en cuestión cuando Omar Sharif abandonaba el palacio de Ferrera en dirección a los cines Marta, donde estaba a punto de mantener un encuentro con el público. «Ta curiosu». Dos palabras que lo resumen todo. Una frase que compendia la impresión dejada por el que fuera uno de los galanes del cine de los sesenta en la retina del público femenino de medio mundo.
Omar Sharif protagonizó tantas sesiones dobles en el Clarín, tantas matinés en el Palacio Valdés que su presencia ha dejado huella en el imaginario avilesino. Una sesión doble compuesta por «Lawrence de Arabia» y «Doctor Zhivago» era tela. Seis horas sin parar. Mucho Sharif «pa'l body».
El egipicio sabe que el tiempo no ha pasado en balde. Durante el paseíllo entre el Ferrera y el Marta, apenas cincuenta metros, Sharif, de 77 años, firmó multitud de estampas de su juventud. Aquel rostro de águila, viril y exótico. «Qué joven era», repitió el actor hasta la saciedad. El encuentro con el público se abrió con una ráfaga de sus mejores escenas. Cabalgando por el desierto a lomos de su camella, porte elegante. Y, otra vez: «Qué joven era».
El acto, celebrado ante un patio de butacas a reventar, iba a ser dirigido por César Antonio Molina, ex ministro de Cultura, que excusó finalmente su presencia a causa de un compromiso ineludible en el Congreso de los Diputados. Miel sobre hojuelas para Sharif, que vio con regocijo cómo el acto lo conducía la joven actriz melillense Farah Ahmed, protagonista de «Retorno a Hansala» y, a la sazón, tercera dama de honor en la última edición de «Miss España». Su belleza hizo que Sharif se revolviese en la butaca. «Hacía tiempo que no estaba al lado de una mujer tan bella. Hace cuatro o cinco años que me he retirado del amor. Lo llevo en el corazón, pero en el cuerpo...», señaló el actor.
El paso del tiempo y su condición de seductor coparon el acto. Sharif arrancó la risotada del respetable con esa mezcla de chulería y autosarcasmo. Sharif y las mujeres. «Cuando vi por primera vez a Barbra Streisand, con la que hice "Funny girl", llamé a mi representante y le dije: no puedo decirle te quiero. Es muy fea. Pero luego me enamoré de ella. Su talento, su valentía y su inteligencia la hacían bellísima», relató Sharif.
El egipicio abundó en sus aventuras con el sexo opuesto. «No me gustan las muy guapas. Siempre parecen creer que nos están haciendo un favor por estar con nosotros», señaló, para provocar la carcajada.
Sólo al final del acto recordó Sharif que para lo que estaba en Avilés era para estrenar «¡Disparadme!», la historia de un general de Napoléon fusilado por negarse a hacer la guerra. «Es una película sobre eso tan bello que se llama la gentileza», remachó Sharif.