CARLOS RODRÍGUEZ MARQUÉS
Arquitecto avilesino ahora residente en Castrillón; fue el primero que propuso desviar los trenes por la Variante
Francisco L. JIMÉNEZ
A Carlos Rodríguez Marqués (Avilés, 1982) le cabe la honrilla profesional de haber sido el primero que, al menos públicamente, propuso desviar las vías del tren por la variante de Avilés para así librar la fachada marítima de la barrera ferroviaria. Su propuesta se publicó en este diario el 26 de febrero de 2006. Más aún, el entonces estudiante de 5.º de Arquitectura en la Universidad de Oporto también había proyectado el adelanto de la estación al antiguo matadero y el ramal de acceso al puerto por terrenos de Castrillón. Aquella propuesta acabó durmiendo en los cajones de la Administración; hasta el lunes, el día en que Fomento se destapó con un plan que tiene muchas similitudes con el boceto de Carlos Rodríguez.
-¿Ha participado de algún modo en el desarrollo de la solución ferroviaria que ahora propone Fomento para Avilés?
-En absoluto; nadie de la Administración me llamó ni consultó nada en estos tres años y pico.
-Entonces, ¿le han copiado la idea?
-Al menos, la que sale publicada hoy (por ayer) en los periódicos se parece muchísimo a la mía. Tanto es así que algunos amigos me llamaron para felicitarme pensando que habían seleccionado mi proyecto.
-¿Y cómo se siente?
-(Medita) Me parece chocante.
-¿Ya está? ¿Sólo chocante?
-Hombre, rencor no guardo; incluso si me plantean colaborar de algún modo con el proyecto estaría encantado. Si acaso, me siento defraudado por haber puesto mucha ilusión en un proyecto que en su momento nadie se tomó en serio -diría que hasta fue despreciado- y hoy se presenta como clave para el futuro de la comarca.
-¿Por qué se puso a buscar una solución para un problema aparentemente ajeno como el de las vías de Avilés?
-Soy de aquí, estaba estudiando en Oporto, seguía la actualidad local por LA NUEVA ESPAÑA digital y me interesó el debate sobre las vías, por lo que implicaba de problema urbanístico. Cierto día, el ex alcalde Santiago Rodríguez Vega dijo que sería bienvenida cualquier idea... Y decidí coger el guante.
-Esbozó una solución, ¿y luego qué?
-La presenté a todos los grupos políticos que me quisieron recibir, tanto en Avilés como en Castrillón.
-¿Con qué resultados?
-(Sonríe) Salta a la vista, ¿no?
-Me gustaría conocer los detalles.
-Hubo de todo. El más receptivo y amable fue Alfredo Iñarrea (concejal de Urbanismo). Otros no lo veían claro; recuerdo que la hoy Alcaldesa, Pilar Varela, me preguntó ¿y cómo darán la vuelta los trenes en la estación si la vía acaba allí?
-Siga, siga.
-Pues le dije que como lo hacen en Gijón o en cualquier otra estación de fin de trayecto: se cambia la cabeza motriz y se invierte el sentido de la marcha.
-¿Qué tiene de bueno su idea?
-Permite quitar las vías a un coste razonable; ni camuflarlas ni integrarlas, sencillamente eliminarlas. El suelo a liberar es susceptible de generar plusvalías con las que financiar la intervención. Más aun: la retirada de las vías despejaría el camino para hacer un trazado de tranvía auténtico, a semejanza, por ejemplo, de Barcelona, no «tren-tran», para unir Avilés y Castrillón bordeando la costa. Yo lo haría.
-¿Cómo resolvía su plan el impacto de la ronda norte en el concejo de Castrillón?
-Fomento, al parecer, lo resuelve con un túnel. Cuando yo hice mi proyecto, no se hablaba del castillo de Gauzón.