F. L. JIMÉNEZ
El presidente de la Cofradía de Pescadores «Virgen de las Mareas», Gregorio López, solicitó ayer a la Autoridad Portuaria una moratoria de sesenta días para desalojar las dependencias de la rula vieja que ocupa la entidad en el muelle pesquero. La concesión administrativa de que disponía la cofradía expiró recientemente y el último consejo de administración del Puerto tomó la decisión de recuperar con fecha 1 de agosto los locales, para los que se tienen previstos nuevos usos no necesariamente vinculados a la actividad pesquera. El carácter no laborable del pasado día 1, sábado, motivó el aplazamiento hasta ayer, lunes, de la orden de desalojo.
El patrón mayor de la cofradía justifica la petición de un plazo mayor para dejar libres los locales por la imposibilidad material de desmontar antes del 30 de septiembre toda la maquinaria y sacar los enseres y pertrechos que se guardan en las naves afectadas por el desahucio. Asimismo, Gregorio López se halla en negociaciones con el Puerto para alcanzar un acuerdo que permita a la cofradía mantener su sede social en las oficinas que ha venido ocupando desde diciembre de 1980 en la avenida del Conde de Guadalhorce. «La vocación de la cofradía es continuar con sus actividades de representación del sector pesquero, además de gestionar cuestiones administrativas y atender el patrimonio de la institución. Y para todo eso necesitamos una sede», explicó el patrón mayor.
Los locales cuya inmediata reversión pide la Autoridad Portuaria son la nave donde hasta el pasado mes de mayo se celebraban las subastas de pescado, un almacén de pertrechos, una nave polivalente en su momento usada como almacenes generales de pescado y las dependencias relacionadas con labores de pesaje de pescado y lavado de cajas. El edificio administrativo también forma parte del lote, si bien la existencia de negociaciones abiertas con la cofradía sobre su ocupación futura lo libran, de momento, del desalojo.
Gregorio López explicó ayer que la cofradía no puede gestionar en tan corto plazo de tiempo como le da el puerto una salida para la maquinaria y los enseres relacionados con la comercialización de pescado que se guardan en las naves que deben desalojar. «En algunos casos, incluso habrá que contratar mano de obra especializada para realizar el desmontaje de los equipos», indicó López, en alusión a la línea de lavado de cajas y los trenes de pesaje. La intención de la Cofradía es vender esas máquinas, algo que ya se intentó, pero sin éxito, con la sociedad que se encarga ahora de la gestión de la rula de pescado de Avilés.