Juan C. GALÁN
Por ética y por estética, Alfredo Kraus ha dejado una impronta única en la historia de la ópera. Los paladares más finos consideran al tenor canario como el más grande de todos los tiempos, por su técnica, cristalina e insuperable, y también por su apuesta por el buen gusto, por la recuperación del «bel canto» en la década de 1940 tras una etapa sombría. Dos de los críticos musicales más respetados de España, Arturo Reverter (Radio Nacional y El Mundo) y Ricardo de Cala (Radio 5), cantaron ayer las alabanzas de Kraus en el inicio de un curso monográfico en La Granda con ocasión del décimo aniversario de la muerte del tenor.
De Cala centró su charla en el repertorio de Kraus. El crítico, a la sazón profesor de las universidades Complutense y Antonio de Nebrija, no escatimó alabanzas. «Kraus es referente ineludible en, al menos, 23 papeles, ¿cuántos cantantes pueden decir lo mismo?», señaló, tajante, De Cala, que contradijo ese halo de hombre frío que rodeó a Kraus en vida. El crítico musical, además, citó lo que, a su juicio, constituye el grueso de su repertorio: «Don Pasquale», «Lucia de Lammermoor», «La Favorita», «Rigoletto», que Kraus interpretó durante nada menos que 38 años consecutivos, «La Traviata», «Fausto», «Manon Lescaut» y «Werther». De Cala se mostró sorprendido de que Kraus desdeñara las óperas de Mozart, - «siempre adujo que los papeles para tenor de Mozart eran muy pequeños», señaló el crítico-, al tiempo que señaló los criterios de elección de sus papeles: «Siempre ponía por delante la preservación de la salud de su voz. Desdeñaba los esfuerzos suplementarios. Además, buscaba la interacción con el público. Siempre eligió con mucho gusto», comentó De Cala.
Arturo Reverter, por su parte, ofreció una clase maestra, aunque para iniciados, sobre la técnica de Alfredo Kraus. El crítico de «El Mundo» y Radio Nacional no dudó en calificar la técnica del canario de «excepcional». «Siempre salía airoso de cualquier contratiempo», añadió Reverter. El crítico musical destacó los interminables fraseos de Kraus, que alcanzaban incluso los 20 segundos sin tomar aliento. «Era capaz de controlar y administrar su aliento y mantener una línea de canto sin descomponer ni su figura ni su voz. Su facilidad no era un milagro, sino el uso adecuado de todos los resortes», señaló Reverter. El periodista musical también subrayó la técnica del tenor canario en el uso de la media voz, a la que llevó «a una rara perfección», según señaló. A modo de resumen, Reverter fue gráfico a la hora de describir los registros de Kraus: «Era un atleta. Ofrecía un canto desahogado, irreal y maravilloso», comentó el crítico.