J. C. G.
Fernando Fraga, crítico musical y escritor -su obra «Los mejores discos de ópera» es libro de cabecera de multitud de aficionados-, cerró ayer el seminario dedicado a la figura de Alfredo Kraus con una charla amena, distendida, en ocasiones ácida y con mucha retranca. El abigarrado programa dejó a Fraga con pocas cosas que contar, aunque fue capaz de extraer argumentos de su chistera. El crítico planteó una pregunta inédita hasta esa altura del curso: y, después de Kraus, ¿qué?. La respuesta: muy pocos. De hecho, para Fraga, «de los nuevos sólo Flórez y Bros se acercan a Kraus», señaló, para puntualizar: «Aunque no como cantantes, ni siquiera por similitud del repertorio, sino por la inteligencia con la que están desarrollando sus carreras».
La comparativa propuesta por Fraga tuvo como eje central el canon del bel canto, recuperado por María Callas, en cuanto a las sopranos, y por el propio Kraus por la parte de los tenores. «El bel canto es no sólo cantar de una forma bella, sino también cantar bien, en el sentido de usar las notas justas, sin apoyaturas, de usar transiciones normales y de adornar un tanto la interpretación», definió el escritor y crítico. Según Fraga, pocos intérpretes siguen hoy la doctrina del bel canto. «Hay una carencia de tenores horrorosa», señaló el especialista musical, que consideró a Kraus como el último vestigio del bel canto. «Antes de Kraus, hubo pocos como él. Después, aún menos», espetó Fraga.
No obstante, haberlos, haylos. Del peruano Juan Diego Flórez, para muchos el futuro de la ópera mundial, el crítico alabó su sabia decisión de abandonar «Rigoletto». «La primera vez que lo interpretó no estuvo mal. La segunda, recibió menos aplausos que sus compañeros, así que lo ha dejado, y con razón. Es un ejemplo de que dirige su carrera con acierto, como hizo Kraus, que es su claro referente», explicó Fraga. Del catalán José Bros, otro posible heredero de Kraus, el crítico destacó su «sensibilidad» y su coincidencia con el repertorio de Kraus. No obstante, Fernando Fraga destacó los problemas del barcelonés en las notas agudas. «La voz le vibra un poco, algo que a Kraus no le hubiera ocurrido ni drogado», comentó el escritor, que también destacó a Sabatini y a Marcelo Álvarez.