Saúl FERNÁNDEZ
«Los Linces» no vuelven -nunca se han ido-, «Los Linces» son incombustibles. La legendaria banda avilesina regresa a los escenarios el próximo día 29, esta vez, con Mike Kennedy, la voz de «Los Bravos», aquellos que cantaban «Black is black» y alcanzaron el número 2 del hit más británico, cuando andaban en la brecha «Los Beatles» o «Rolling Stones».
El auditorio de la Casa de Cultura acogerá el último concierto de las fiestas de San Agustín, un viaje en el tiempo a la década prodigiosa, una banda sonora de los sesenta, una celebración que pretende emular el éxito que se consiguió en el apoteósico concierto del teatro Palacio Valdés del pasado mes de abril, cuando el homenaje a Kike Bustamante, cuando la presentación de «Avi Road», la música de los cuatro de Liverpool pasada por el tamiz de los avilesinos yeyés.
Regresan «Los Linces» a los escenarios avilesinos, pero lo hacen tuneados, renovados, con cuerda para, por lo menos, cuatro años y medio más. José Miguel Díaz, el «lince» genuino, pretende celebrar sus bodas de oro con la música rock, cinco décadas en escena. Se han incorporado Jorge Salinas y Miguel Herrero. El primero será el bajo y Herrero se encargará de la batería. «Me va a dar la vida, porque podré cantar de pie», comentó Luis Santiago. «No es la voz, es el reuma», bromeó Díaz ayer, en la presentación del concierto sesentero. Díaz, de hecho, no pudo participar en el concierto del Palacio Valdés porque estaba encamado, en el hospital, sufriendo los dolores de una operación de apendicitis. Pero se resarcirá: en diciembre, dentro del ciclo «Avilés, Arte Sonoro», se subirá a las tablas del odeón local en compañía de todos los que fueron yeyés en Avilés cuando «Los Linces» echaron a andar, hace casi medio siglo.
El concierto del día 29 de agosto, según explicó el productor Béznar Arias, en realidad serán dos conciertos: Kennedy y su banda por un lado y «Los Linces». «Aunque lo mismo hay alguna sorpresa», añadió. Las entradas ya están a la venta. Se pueden adquirir en los cajeros de Cajastur y en los comercios Fotoflash y Don Floro. Por adelantado, cuestan 15 euros, tres más si se espera al día del concierto.