Amaya P. GIÓN
Gracias a una «feliz coincidencia», según palabras del ceramista portugués João Carqueijeiro, los platos más ibéricos cuelgan de las paredes del Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE). No contienen sabrosos manjares, sino que constituyen en sí mismos deliciosas obras de arte. Un total de 98 platos cerámicos ha servido de lienzo a 48 artistas, la mayoría nacionales y portugueses, de las más variadas disciplinas. Pinturas con esmaltes y óxidos de cobre, piezas extrusionadas o emulsiones fotográficas son algunos de los ingredientes que convierten los platos de loza que conforman el XV Certamen «San Agustín» de cerámica, que ayer abrió sus puertas en el CMAE, en un menú para los paladares más exquisitos.
La «feliz coincidencia» a la que se refiere Carqueijeiro, que participó en la inauguración de «Sabores de tierra-Sabores da terra», es la visita que realizó el ceramista avilesino Jesús Castañón hace unos meses a la galería del también portugués Antonio Franchini. Los lusos promovían entonces un encuentro de pintura sobre platos cerámicos abierto a artistas plásticos de diferentes áreas. Esa misma idea recaló en Avilés gracias a Castañón, y el artista avilesino Ramón Rodríguez, comisario de la muestra, no dudó en ponerse manos a la obra para convertir la iniciativa en el XV Certamen «San Agustín», con la colaboración de la Escuela Municipal de Cerámica. De hecho, Carqueijeiro hizo público ayer su «agradecimiento a Ramón por su empeño en llevar adelante este proyecto». «Sabores de tierra-Sabores da terra» es más que una muestra cerámica. «Ha sido un enriquecimiento para todos nosotros ver trabajar a artistas que nunca antes habían tocado la cerámica», destacó Anabel Barrio, directora de la Escuela Municipal de Cerámica.
Ejemplo de ello son los platos que ha «cocinado» el fotógrafo José Ferrero (una emulsión fotográfica, con el torno desnudo de una mujer, sobre cerámica) o el arquitecto portugués Acácio Carvalho (pintura con óxidos). Pero para los ceramistas portugueses que participaron en la inauguración -Carqueijeiro, Franchini y Moreira Silva- una obra destaca sobre el resto. Son los platos que trabajó el reconocido pintor Jaime Isidoro, una pintura con englobes y esmaltes. «Estos platos son lo último que pintó en vida», señalaron.
Los artistas participantes volvieron a «reivindicar la cerámica -la manifestación artística más antigua y más desprestigiada- como un arte tan válido como cualquier otro», y animaron a los jóvenes a adentrarse en «el mundo mágico» que la envuelve. «Muchos se apartan de este arte por la dificultad que entraña dominar la técnica. La obra cerámica también es una obra mayor», añadió Carqueijeiro.
La exposición «Sabores de tierra-Sabores da terra», que viajará a Oporto el año próximo, demuestra que las delicias no sólo pueden apreciarse con el paladar. Sólo hay que detenerse y observar.