Ana G. DUQUE
Aparcar el coche en la calle Auseva, en el barrio avilesino de Versalles, es una misión casi imposible a juicio de los conductores que cada día se enfrentan al reto de hallar una plaza libre. Esta vía cuenta con un buen número de cafeterías y comercios, y la mayoría de los empleados, residentes en otras zonas de la ciudad, se desplazan en coche. Las plazas privadas de garaje, además, no son suficientes para cubrir la demanda. De ahí las críticas de los vecinos, que reclaman más plazas de aparcamiento.
Los trabajadores de la calle Auseva aseguran que tardan alrededor de veinticinco minutos en encontrar un hueco donde estacionar. Este es el caso de María Dolores Estévez, empleada de la pulpería Las Vegas, en la que trabajan más de veinte personas. El peor momento del día, asegura, es a última hora de la tarde. Entonces, las plazas de aparcamiento brillan por su ausencia.
El negocio sufre una dificultad añadida, ya que ofrece servicio de comida a domicilio, y el ir y venir de las motos con los platos recién hechos es constante. «En los días de mucho trabajo tenemos seis motos para repartir los pedidos y tratamos de aparcarlas todas en una misma plaza, pero a veces es muy complicado», explica. La reposición de la mercancía en los negocios también entraña cierta dificultad: la calle Auseva no tiene una zona habilitada para carga y descarga.
Sonsoles Prieto, camarera de La Gran Manzana, también sufre a diario las consecuencias de la falta de aparcamiento en Versalles. «Los sábados y domingos esto se pone imposible», sentencia. Martín Campo, empleado de una ferretería, coincide con sus colegas, aunque él sufre menos que el resto de conductores la falta de plazas de aparcamiento. «Entro a trabajar a las nueve y a esas horas se puede aparcar fácilmente», destaca.
La peor parte, no obstante, se la llevan los motoristas. En la calle Auseva no hay plazas reservadas para estos vehículos. «Si aparcas entre dos coches te tiran la moto», asegura Daniel Moralejo, propietario de una tienda de decoración, a quien el año pasado le volcaron la moto hasta en cuatro ocasiones. Los motoristas también piden mejoras. «Antes aparcábamos en la acera, pero ahora están poniendo multas», añade Moralejo. Ocupar una plaza de coche tampoco es una solución ya que, según los motoristas, enfurece al resto de conductores y genera tensiones. Los vecinos y los trabajadores de la calle Auseva esperan mejoras. Ya están hartos de dar vueltas a la manzana mientras ven cómo baja el depósito de gasolina. Todo por una plaza donde estacionar.