Francisco L. JIMÉNEZ
La fiebre de la especulación inmobiliaria se ha desatado en el barrio del No-Do de Avilés en plena crisis del sector del ladrillo y alienta expectativas de dinero rápido a costa de las viviendas construidas hace más de medio siglo para los pescadores. Algunos han visto en la puesta en venta de los inmuebles -una decisión que tomó el cabildo de la Cofradía de Pescadores «Virgen de las Mareas», la entidad propietaria del poblado hace un año- la oportunidad de ganar hasta el 60 por ciento de la inversión requerida para hacerse con la propiedad de uno de estos pisos. El proceso es simple: la cofradía vende las viviendas a los precios en que fueron tasadas en 1996, entre 500 y 600 euros por metro cuadrado, pero el valor de mercado es sensiblemente superior. Y así surge la tentación de la reventa.
Los condicionantes que había puesto la cofradía a la venta de las casas actuaron en principio como freno a la especulación, pues sólo los socios de la entidad podrían adquirir los inmuebles y se presumía que lo harían para vivir en ellos. El cabildo pesquero no fijó ninguna cláusula que obligase, a semejanza con lo que ocurre con las viviendas de protección oficial (VPO), a mantener la propiedad de las casas durante cierto número de años.
Con el paso de los meses, la picaresca y el oportunismo han logrado poner en solfa el condicionante de que se debe ser socio de la cofradía para comprar las viviendas del No-Do. Los vecinos han constatado la actuación de al menos un intermediario que, a modo de comisionista, ofrece poner en contacto a hipotéticos compradores interesados en una casa y a socios que puedan adquirirlas, previo pacto para revenderlas. En medios vecinales se estima que la comisión por estos servicios ronda los 3.000 euros, más la ganancia que se reserve en cada caso el socio de la cofradía por prestarse a servir de puente en la operación.
Como muestra de todo lo anterior, un botón: casa comprada a la Cofradía de Pescadores «Virgen de las Mareas» por unos 27.000 euros y vendida meses después por 45.000. No es el único caso, según afirman los vecinos del poblado, preocupados por un fenómeno que amenaza con trastocar el deseo de la mayoría de los residentes en el No-Do: hacerse con la propiedad de las viviendas, si no a título gratuito, sí al menos a cambio de precios simbólicos. A tales efectos, 94 de las 200 familias residentes en el barrio confirmaron el pasado mes de abril su voluntad de personarse en el Juzgado para, si fuera preciso, reclamar su derecho como propietarios legítimos de las casas.
Responsables de la Cofradía «Virgen de las Mareas» negaron ayer a este diario tener conocimiento de la acción de intermediarios que despejen el camino a posibles reventas de viviendas. Asimismo, indicaron que la cofradía sólo vende casas a socios titulares que cumplan las condiciones de adjudicación. «Lo que hagan luego con ellas no es asunto nuestro», concluyeron los mismos interlocutores. Hasta la fecha, se han cerrado al menos trece operaciones de venta para un total de 280 viviendas.