Salinas, Vanessa PARAPAR
«Estamos indignados de que consientan hacer un botellón salvaje en una propiedad privada», recriminó ayer una vecina del edificio Espartal. Los residentes en este edificio, así como en los Gauzones, denunciaron la práctica de un «macrobotellón» que dejó sus jardines, portales y aceras a rebosar de suciedad. Los afectados exigen así el fin de los botellones «a la puerta de nuestras casas».
El Ayuntamiento de Castrillón comunicó a los propietarios de los edificios afectados que la Administración «no puede involucrarse en la limpieza de unos terrenos que pertenecen a la comunidad de vecinos de cada portal». «Al tratarse de una finca de titularidad privada le corresponde a la propiedad hacerlo. No se harán excepciones y el servicio de limpieza se mantendrá sólo en las zonas públicas que hay alrededor de los Gauzones», sentenciaron fuentes municipales.
Los vecinos destacaron que ahora serán los porteros de los edificios afectados quienes tengan que limpiar los restos del botellón. Así lo llevan haciendo tres años, aseguraron. «Es una vergüenza que teniendo el contenedor delante dejen las botellas en la calle», manifestó ayer una afectada de El Espartal.
Los propietarios de los pisos próximos a donde se celebró el botellón ya han puesto denuncias para que las autoridades tomen medidas ante una situación que calificaron de insoportable. Y es que no sólo la basura incomoda a los vecinos de los Gauzones. Los propietarios, explicaron, se encuentran cada día los retrovisores y los limpiaparabrisas de sus coches rotos y el mobiliario de los portales destrozado. «Además tenemos que soportar la música de los coches. No hay ningún tipo de control, a nadie le interesa parar esto», sentenció ayer una de las afectadas, que vive en un piso del edificio El Espartal.