F. L. J.
Las incursiones comerciales de los armadores asturianos en la costa gallega no son fruto de la casualidad ni comenzaron anteayer. Los primeros contactos regulares entre pescadores asturianos y lonjas gallegas datan de los primeros meses de 2006, recién constituida la sociedad de armadores Lonja Avilés en plena confrontación de la cofradía «Virgen de las Mareas» con los responsables regionales de Pesca a santo de la gestión de la nueva rula, entonces en proceso de construcción.
Los armadores afines a Lonja Avilés, azuzados por el PSOE, decidieron echar un pulso a la Cofradía y trasladaron sus ventas a otros puertos -Gijón, Burela y Cillero- con el propósito de estrangular económicamente a la cofradía avilesina y forzar la marcha del equipo directivo. Fracasaron en la misión, pero hicieron nuevos «amigos». Los gallegos se percataron de la posibilidad de captar el negocio merlucero asturiano y dieron todas las facilidades del mundo a los armadores asturianos, entonces quejosos con el trato que les daban en Avilés. Y de aquellos polvos, estos lodos.