Ana G. DUQUE
«La Chocolatera» ya recorre los rincones con más historia y encanto de la ciudad. El tren turístico de la comarca, con capacidad para cincuenta y seis pasajeros, arrancó ayer con el aforo completo. La iniciativa turística, promovida por la mancomunidad Comarca Avilés y el Ayuntamiento, se repite este verano tras el éxito del pasado año. «Hubo una gran aceptación tanto de la gente que vive en la comarca como de los que nos visitan en verano», explicó Ana Concejo, concejala de Recursos Económico-Financieros de Avilés, y añadió: «A los más pequeños les encanta».
El convoy que recorre el casco histórico de Avilés no hace paradas. Sale de la plaza de España y continúa por La Muralla, El Muelle, Emile Robin, plaza de la Merced, Pruneda, avenida de Los Telares, avenida Industria, Conde de Guadalhorce, paseo en torno al río Alvares, zona peatonal de la ría de Avilés, San Juan y Salinas.
Durante el trayecto, un guía explica la historia de los lugares que recorre «La Chocolatera», pues el objetivo de este itinerario es, según Concejo, que los viajeros «tengan una visión de lo que es la esencia de la comarca». El acto de presentación del tren turístico se celebró ayer a las doce del mediodía en el paseo de la ría. En el discurso de inauguración, la edil avilesina deseó a los primeros viajeros un buen viaje y les animó a compartir con sus amigos la experiencia.
El tren, llamado «La Chocolatera» por el nombre que tenía el antiguo convoy jardinera que unió Avilés y Salinas hasta la década de los cincuenta, realizará varios recorridos de aproximadamente una hora de duración. El tren turístico de la comarca hará cinco salidas diarias durante el mes de agosto, dos por la mañana y tres por la tarde, en horario de once a dos y de cuatro de la tarde hasta las nueve de la noche.
Pero el convoy de estética antigua no sólo ofrece la posibilidad de visitar los lugares más emblemáticos de la ciudad durante el día, sino también por la noche: «La Chocolatera» realizará viajes nocturnos por el casco antiguo entre el 18 y el 21 de agosto, desde las once de la noche hasta la una de la madrugada. Nadie tiene excusa, así, para perderse un viaje sin paradas por la comarca avilesina.