Amaya P. GIÓN
«Su Excelencia el Jefe de Estado llegó a la una y diez de la tarde, haciendo el viaje por la carretera de la margen derecha de la ría, a las instalaciones de la nueva factoría para la producción de aluminio por electrólisis, propiedad de la Empresa Nacional del Aluminio». Así recogía un periódico de la época la inauguración de la Empresa Nacional del Aluminio (entonces ENDASA, después Inespal, hoy Alcoa). Corría el 28 de agosto de 1959 cuando Francisco Franco, tras desembarcar del yate «Azor» y pernoctar en el chalé de La Granda, inauguró la producción de la fábrica que se erigió sobre las marismas de San Balandrán. Ataviado con chaqueta azul, pantalón gris y zapatos blancos y tocado con gorra marinera, dio por inaugurada la fábrica una vez que el arzobispo de Oviedo, Francisco Javier Lauzurica, roció con agua bendita las flamantes instalaciones. De eso hace medio siglo, pero el avilesino Benito Cuartas lo recuerda como si fuera hoy. Entonces tenía 19 años. «Yo estuve allí, en la inauguración. Tenía que darle un ramo de flores a Carmen Polo (esposa del caudillo). Un guardia civil me registró una y otra vez, y también el ramo que sostenía, como si fuese a encontrar una bomba. Al final, ella no vino al acto», cuenta entre carcajadas.
Benito Cuartas dedicó toda su vida profesional a la fábrica de aluminio. Se jubiló hace siete años, a los 62, tras casi cinco décadas en la fábrica. Comenzó su periplo en las instalaciones de San Juan de Nieva siendo un niño, como sus compañeros de retiro Juan Tenorio y Gonzalo Alza. Para los tres, las bodas de oro que el próximo día 28 celebra Alcoa son las suyas propias, y su relato, la historia viva de una villa marinera que se transformó a pasos agigantados en una de las ciudades industriales más importantes del país.
Como ocurrió con Ensidesa, muchos fueron los trabajadores de otras provincias que llegaron a Avilés atraídos por ENDASA. Con tan sólo 14 años el malagueño Juan Tenorio comenzó a trabajar en las primeras instalaciones fabriles relacionadas con el aluminio de la comarca: las de San Juan de Nieva (Castrillón), dedicada a la producción de aluminio de segunda fusión y a la molienda de coque de blenda, que permaneció activa hasta 1970.
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