Ranón, Ignacio PULIDO
Ranón sabe de nuevo lo que es vivir en plena fiesta después de un año en barbecho. Desde el pasado viernes, este núcleo rural sotobarquense festeja por todo lo alto sus tradicionales celebraciones de San Roque. Hoy, al mediodía, la iglesia parroquial acoge una misa en honor del santo de Montpellier. Ya de noche, la orquesta «Dominó» pondrá punto final a la folixa. Ayer, el prao de la fiesta congregó a numerosas personas, procedentes de los alrededores, que bailaron hasta bien entrada la madrugada.
Los vecinos de San Roque celebran hoy el día grande de sus festejos patronales. A primera hora de la mañana, la Banda de Gaitas del Bajo Nalón tocará diana a golpe de ritmos folclóricos. La iglesia parroquial acogerá al mediodía la celebración de una misa solemne que dará paso a un procesión en la que la imagen del Santo recorrerá el pueblo. Una vez concluidos los actos religiosos, los asistentes disfrutarán de un vermú musical amenizado por la orquesta «Dominó», conjunto que durante la noche se encargará de hacer bailar a todos aquellos que aún tengan ganas de folixa tras un fin de semana de emociones fuertes. De este modo, los festejos tocarán a su fin.
El prao de la fiesta se convirtió ayer en epicentro de numerosas actividades. Por la mañana, se dieron cita en el recinto varios artistas que tomaron parte en un concurso de pintura. En torno a las cinco de la tarde un nutrido grupo de niños y niñas participó en la celebración de una carrera de sacos y jugaron al tiro de cuerda. Cabe decir que los adultos también se unieron al juego, en el que hubo algún que otro sobresalto. Y es que, en pleno auge competitivo, la soga rompió y los participantes acabaron por los suelos. No obstante, todo se quedó en un susto y la maroma fue pronto sustituida por otra más resistente.
Por otra parte, Ranón agasajó a sus jubilados que, tras asistir a un concierto interpretado por la asociación coral avilesina, degustaron una copiosa merienda amenizada por el «Dúo Durango» y por «Marcelo».
Entre charlas y viandas el día fue tocando a su fin y poco a poco un tupido velo de niebla procedente del mar fue cubriendo al pueblo. A pesar de todo, el ánimo festivo no decayó y tras hacer acopio de una buena cena en familia el prao de la fiesta fue recibiendo en constante goteo a decenas de personas que pronto comenzaron a escanciar culinos de sidra sin parar. Mientras, en el escenario, las orquestas «Assia» y «Dominó» interpretaron lo mejor de su repertorio, donde no faltaron ni los temas de siempre ni los éxitos más sonados del momento.