Vanessa PARAPAR
El estruendo de los barrenos y el sonido de las gaitas dieron ayer el pistoletazo de salida a las fiestas de San Agustín. Veinticuatro de entibadores mineros del Club Deportivo Caudal de Mieres, acompañados por la banda de gaitas «Villa de Avilés», desfilaron ayer por las calles de la villa hasta llegar al parque del Muelle, donde realizaron la entiba de una galería minera tradicional. Antes de comenzar la exhibición, se rindió un homenaje a los mineros asturianos con la ofrenda de una corona de flores y la izada de banderas.
Los entibadores surgieron en el siglo XIX y su práctica fue una de las primeras de Asturias. Con motivo de la explotación industrial del subsuelo asturiano, en las galerías se comenzó a desarrollar este oficio, vital para conseguir más carbón. Esta mezcla entre carpintero, ebanista e ingeniero de la madera dio lugar a un tipo de minero que recubría techos y paredes con fuertes troncos, para impedir los hundimientos de las galerías.
Una vez labrado el cuadro, en condiciones óptimas -según los expertos, mejor con madera de pino que permite una labranza más sencilla-, se realizará el posteo para después embastonar el cuadro, que consiste en tapar todas las zonas que quedan al descubierto con troncos más sencillos.
Lo mismo se hizo ayer durante la exhibición en el parque del Muelle. Fueron cuarenta minutos en los que la tradición estuvo presente y los entibadores cuidaron cada detalle como si se tratase de un pozo natural. Durante casi una hora, el espectáculo se mantuvo al margen para involucrar al público con el duro trabajo del minero.
Los entibadores que ayer convirtieron el parque del muelle en una galería minera llevaban muchos años perfeccionando el arte de entibar. Había parejas de entibadores que llevaban juntas toda la vida como al de Amable Fuente: «Llevo quince años realizando este oficio con el mismo ayudante». Pero también hay parejas que van cambiando con el paso de los años.
Hace muchos años que en las minas y pozos asturianos no se usa la madera para entibar. El arte del manejo del hacha, del cálculo de alturas y del encaje de piezas ha quedado solamente para exhibiciones y concursos de entibadores que tienen lugar en toda España.
Para preservar las tradiciones más antiguas de la minería asturiana, se creó el Club Deportivo Caudal que cada año organiza un concurso en Mieres, y además va mostrando sus dotes en otros puntos del país. Los entibadores de este club, acompañados por dos parejas de Villablino, enseñaron a los avilesinos una técnica minera que ha quedado aparcada desde hace más de veinte años. El objetivo es que no se pierda en el olvido lo que fue un trabajo fundamental para el funcionamiento de las minas asturianas en los siglos pasados. Todo un arte digno de conservar que ayer revivió en Avilés.