|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
EUGENIO SUÁREZ
Al vivir de forma permanente junto al mar, en una playa o en un pueblo de pescadores, da la impresión de que estamos en permanentes vacaciones, sobre todo si antes transcurrió nuestra vida en una gran ciudad del interior, y no digamos en un Madrid perfeccionista, que ha llevado, en la actualidad, la incomodidad ciudadana al paroxismo de las obras públicas. Quizás sean indispensables y buenas para el futuro de una gran capital que, además, aspira a sede olímpica cuando toque. Allí viví, con el entretejido panorama vital, temporadas placenteras, gloriosas y dolientes, como en todas partes. Hoy, ni amarrado volvería a mantener un ritmo del que ya me he desacostumbrado.
Para recargar pilas y restablecer la sanidad mental se inventaron las vacaciones, que llaman «cambio de aires», el envés de la rutina cotidiana. Eso explica que los seres humanos, llegado especialmente el verano, líen el petate y se sumerjan en el torrente circulatorio de las autovías, con los embotellamientos y retrasos con los que se abren cansinamente los telediarios. Como inexpertos caracoles, allá vamos, con la casa a cuestas, la esposa, el marido, la suegra, los niños y, como en una que fue conocida canción francesa de los sesenta del pasado siglo, con la «tantina de Burgos», poned el acento en la o. Largas columnas despaciosas por las llanuras manchega, aragonesa, castellana, extremeña, para llegar, por fin, al paisaje nuevo, a la casa alquilada que no siempre coincide con lo que nos ofrecieron en la agencia, a llenarse los ojos con el azul de nuestros mares y de la arena que levantan los niños correteando entre las toallas y sombrillas.
Un éxodo imprescindible, castigado hoy por la torva amenaza de la crisis que ha encogido las estancias y ha dejado el mes en apenas nueve días, en el mejor de los casos. La televisión nos ofrece, casi diariamente, reportajes de los que se quedan, donde sobrenada la conformidad, la aceptación de los 40 grados en terribles noches agosteñas, tras un julio inmisericorde. Pero llegan esos días, breves, incómodos, metida la familia, a la fuerza, en una convivencia excesiva, pero con el augurio de una siesta bajo el sombrajo acariciado por la brisa.
Son las espaldas de las vacaciones, el cambio de postura, la alegría forzada para amortizar el sacrificio económico de alejarse de casa y recomponer la obligación nuestra de cada día, la fábrica, la oficina, el paisaje de cemento. Casi va incluido el deportivo ejercicio de preparar la comida, elegir el jugar, distribuir los víveres, reagrupar a los pequeños, discutir con los grandes. Se dice, reiteradamente, que en las vacaciones se fraguan los divorcios, aunque creo que eso ocurre con la gente que apenas se ve en invierno, cuando la esposa y el marido trabajan, y resultan unos perfectos desconocidos unidos por el despertador a las siete y la estampida hasta la hora de la cena.
Por lo que observo, no ocurre lo mismo en otras clases sociales, donde se aprecia la unión de la familia y se complementan los esfuerzos para que las cosas salgan bien. Y con un sentido de la economía doméstica, que la crisis ha agudizado, intentan sacar el mayor jugo posible al esfuerzo, ante el fantasma, tenido por ahora a raya, del despido, del ERE, de las interminables y condenadas listas del paro.
Todo el mundo desea ver el envés al verano, dar un portazo al hogar de todos los días y correr esa breve aventura de consumir unos días lejos del panorama usual. Se ha esfumado la fácil posibilidad de los grandes viajes, los cruceros, cuando los solícitos bancos ofrecían créditos asequibles. Ahora la hipoteca se ha quitado la demorada máscara y aporrea la mesa del comedor con la inexorable llegada de los plazos.
Malos tiempos se han echado encima, cuando nos estábamos acostumbrando a disfrutar de las innumerables ventajas de un mundo hecho para la comodidad y felicidad de la gente. Una política económica errática y sin futuro acogota la vida de los españoles que apenas pueden comprender que esté en peligro, incluso la Seguridad Social, algo tan incorporado a la vida como el sueño o las ganas de comer.
En mayor o menor medida, más bien esto último, se le puede ver la espalda al verano, por poco que sea el tiempo que le dediquemos. Mi querida amiga y colega Mariola Riera aprovecha sus ganadas vacaciones para ir a un pueblecito serrano cuya sorprendente cualidad es tener más librerías que bares. Otras personas dejan el litoral para bordear los senderos de la montaña; muchos cambian de mar y se van al tranquilo y templado Mediterráneo, a compartirlo con otros miles de personas que se disputan unos palmos de arena en Benidorm.
Uno, harto de la vida mesetaria, vive perpetuas vacaciones a orillas de este mar tan bello y traidor cuando se enoja con la costa, como ha ocurrido tan frecuentemente durante estos raros meses veraniegos de amenazadores pleamares.
Comprendo los deseos de cambio de la gente, cuando puede, pero me atengo a un viejo proverbio italiano, que he querido -sin mucho éxito- que condicionara mi vida: «Chi esta bene non si muove». Y yo me encuentro divinamente, a la espera, sin prisas, del día que a todos nos llega. Esas serán las espaldas del verano y de la vida, por lo que siento una moderada curiosidad.
eugeniosuarez@terra.es
Artículos sobre noticias de los dos últimos siglos de la Villa del Adelantado que han contribuido a desarrollar la impronta de la ciudad y sus gentes
Todas las fotografías de las noticias en una única página
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
Casa, Adosado con 350 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 aseo(s), 3 baños, 2ver más
Piso, con 81 m2, A reformar, 3 dorm, 1 baños, 0 plaza(s) de garaje,ver más
Casa, Independiente con 225 m2, Buen estado, 4 dorm, 2 aseo(s), 2 baver más
Piso, con 90 m2, 3 dorm, 1 aseo(s), 1 baños, .VIVIENDA EN BUEN ESTAver más
Casa, Adosado con 190 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 baños, 2 plaza(s) dver más
Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
Piso, con 80 m2, Buen estado, 3 dorm, 1 baños, 2 armario(s) empotraver más
Piso, con 60 m2, Reformado, 2 dorm, 1 baños, 1 armario(s) empotradover más
Piso, con 70 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||