Salinas (Castrillón),
Ignacio PULIDO
Igual que vino se fue. Los bañistas de la playa de Salinas contemplaban ayer cómo la arena depositada por el mar en la orilla durante los últimos días había sido de nuevo retirada por las mareas. Los surfistas de El Espartal advierten de que la situación vivida en Castrillón es la tónica general en el litoral cantábrico durante este verano y señalan que se ha formado un banco de áridos unos doscientos metros mar adentro. Asimismo, han comprobado que con marejada y viento del Oeste el nivel de la arena desciende vertiginosamente.
Durante el fin de semana, las «mareonas» de San Agustín fueron un atractivo para los visitantes que se dejaron caer por el paseo marítimo de Salinas. Ayer por la tarde, el espectáculo era bien diferente. En bajamar se podía observar cómo la arena devuelta a tierra por el Cantábrico había sido de nuevo arrastrada, incluso en mayor medida. En la zona este de la playa, en concreto frente a los Gauzones, la zapata corrida de la estructura del paseo era más visible que nunca y habían salido a relucir más piedras y restos del viejo muro derrumbado en 1990.
Los vecinos y los usuarios de la playa no dejaban de mostrar su preocupación. «Se tienen que tomar medidas cuanto antes. El problema es serio», afirmaban. Señalaban que «debajo del Miramar, aunque la marea esté baja, no para de salir agua». «El mar está minando el paseo», advertían.
Tras muchas horas en el agua sobre sus tablas, los surfistas de El Espartal han podido comprobar cómo trabaja el mar. «Cuando el viento sopla del Nordeste y hay poco oleaje, el nivel de la arena en la playa sube. Por el contrario, si sopla de Galicia y hay marejada, el agua arrastra ingentes cantidades de áridos», describen. Estos amantes de las olas comentan que tan sólo un día con viento de componente Oeste es suficiente para arrastrar todo el material depositado en la orilla durante varias jornadas y advierten de que cada verano la situación tiende a empeorar. Asimismo, comentan que el estado de las playas es similar en toda la costa del Cantábrico. «Desde Razo hasta Bilbao hay muchas playas en las que el mar ha arrastrado arena. En Bayas está sucediendo lo mismo y las dunas han perdido varios metros de altura, pero no se nota tanto como aquí en Salinas», afirman. Por otra parte, indican que la mayor parte del volumen de áridos engullidos por el mar permanece a escasos doscientos metros de la orilla. «Las olas rompen muy lejos, lo que significa que la profundidad de las aguas es inferior en esa zona», explican.
Hace dos semanas, tras abrirse un socavón frente a los Gauzones, la alcaldesa, Ángela Vallina, anunció el encargo de dos estudios para determinar las causas de la pérdida de arena en la playa y para asegurar la estabilidad del paseo marítimo mediante la realización de una serie de calicatas, trabajos que aún no han dado comienzo. Hoy se prevén mareas más fuertes que las de ayer. Los bañistas y los vecinos temen que de nuevo la mar arrastre material, sacando a la superficie más piedras en la zona oeste de la playa, donde aún permanece al descubierto gran parte de la cimentación del paseo.