Riolavega (Soto del Barco),
Ignacio PULIDO
Los vecinos de Riolavega llevan años denunciando el mal estado de la carretera que da acceso a sus domicilios. El trazado del vial, que fue rehabilitado durante el pasado invierno con grijo, está repleto de baches que dificultan la conducción de sus usuarios. Asimismo, los habitantes de este pequeño núcleo rural advierten de que el abandono del acceso propicia la proliferación de escombreras ilegales que crecen en las cunetas sin ningún tipo de control.
«Durante las dos últimas campañas electorales el Alcalde prometió asfaltar la carretera del pueblo, pero aún estamos esperando por ello. Tan sólo hay tres casas habitadas en el pueblo y no interesa», advierte Javier Álvarez, vecino de Riolavega, que añade que el vial carece de farolas y se llena de baches cuando llueve. «Hay que asfaltarlo en condiciones porque, si no, los camiones de las explotaciones madereras lo abrasan en dos días», explica.
Por otra parte, el vecindario está indignado por la proliferación de vertederos. «Al ser un lugar escondido la gente viene y tira electrodomésticos, escombros de obras e, incluso, animales muertos. Es lamentable».