Juan C. GALÁN
El nacionalismo musical español existe, aunque sólo para la crítica extranjera. Ni Albéniz ni sus contemporáneos pretendieron buscar una identidad puramente española, como sostienen numerosos musicólogos, aunque de puertas para afuera sus composiciones son consideradas como una suerte de canon de la música española. Una paradoja que ayer se encargaron de subrayar Francisco Giménez, profesor titular de Musicología de la Universidad de Granada, y su colega en la Universidad de Barcelona, Francesc Cortés.
Albéniz se mostró fascinado, desde su infancia, por la cultura árabe. «Decía de sí mismo que era un moro», destaca Francisco Giménez. Una atracción para la que el compositor de Camprodón encontró eco en el círculo de músicos catalanes de su generación. «Los elementos árabes son una constante en las composiciones de Albéniz. En todas sus partituras encontramos instrumentaciones, pequeñas melodías, símbolos que tienen como objetivo buscar la esencia de una de sus obsesiones: Granada, su adorada Granada», señala el musicólogo andaluz.
La fascinación de Albéniz por la cultura árabe alcanza su máximo esplendor en su obra cumbre, la suite «Iberia», de 1906. Y ahí llega la paradoja: a pesar de no buscar la obra definitiva del Romanticismo español, los críticos han recepcionado la música de «Iberia» como una obra puramente española. «Para muchos musicólogos extranjeros, sobre todo americanos, Albéniz es la música española. Todos ellos destacan el componente exótico de sus partituras. El uso del flamenco, del cante jondo y el "duende", que para nosotros es tan sólo un intento de hacer música española, para los críticos extranjeros es la representación musical de nuestro país», asegura Francisco Giménez.
El profesor de la Universidad de Granada va más allá al afirmar que «en Estados Unidos lo que se identifica como música clásica española es la de Albéniz. Es, para que la gente lo entienda, como Alejandro Sanz, que hace una música con muchas influencias, pero que fuera de nuestro país representa el mito de la música española contemporánea», afirma Giménez, de manera gráfica. «Albéniz es un icono de la música española, aunque sus raíces sean árabes», termina el musicólogo, para subrayar la paradoja del considerado nacionalismo musical español.
Francesc Cortés da una vuelta de tuerca a la naturaleza nacionalista de la música de Albéniz. Si Francisco Giménez la pone en solfa, el profesor de la Universidad de Barcelona afirma que, más allá de connotaciones políticas, las partituras del compositor de «Iberia» tienen una esencia nacionalista. «Lo que intentaba Albéniz era una revaloración de lo propio», afirma Cortés. El musicólogo, no obstante, mostró su indignación porque, como también expone Francisco Giménez, haya sido la crítica extranjera la que haya subrayado el carácter nacionalista de la música de Albéniz y, por extensión, de los compositores de su generación. «Es curioso que hayan sido los extranjeros los que hayan reivindicado lo nuestro. Los españoles siempre hacen lo mismo: esperar a que los de fuera hagan el trabajo. Es aquello de "que inventen ellos" que dijo Unamuno», señala Cortés.
El profesor de la Universidad de Barcelona, por el contrario, apuesta por una ruptura de los prejuicios «typical spanish». «Tenemos un complejo de inferioridad cultural que es de sonrojo. En Suecia o en Alemania se programan óperas de su país y nadie se para a pensar si son buenas o malas. Simplemente, se programan. En España, eso es impensable», critica Francesc Cortés, que abunda: «En Berlín, por ejemplo, se puede oír "Carmen" de Bizet en su idioma original, el francés, pero también en alemán. Y no pasa nada. Si esto se hiciera en España, sería tachado de localista, de nacionalista rancio, cuando, al contrario, es algo propio de países musicalmente avanzados», explica el musicólogo catalán.
En este sentido, Cortés ensalzó el ciclo de ópera de Oviedo como un islote en la decepcionante programación operística española. «Es un proyecto muy innovador que se debería ampliar al público infantil y adolescente. Incluso a la Universidad», señaló el musicólogo.
«En España existe un complejo de inferioridad cultural que provoca sonrojo»
<Francesc Cortés
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Universidad de Barcelona
«En Estados Unidos, lo que se identifica como música clásica española es Albéniz»
<Francisco Giménez
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Universidad de Granada