Saúl FERNÁNDEZ
W. A. Mozart no concluyó el «Réquiem» que, cuenta la leyenda, le encargó la propia muerte. Iba a ser la banda sonora de su despedida del mundo; en el frío diciembre de la más que fría ciudad de Viena. La misa quedó inconclusa y, pese a ello, el tiempo la convirtió en una de las piezas más celebradas de su compositor. La Orquesta y el Coro Sabugo Filarmonía, bajo la batuta de Rubén Díez, preparan para este viernes su propio «Réquiem» de Mozart. En la iglesia de San Nicolás de Bari, a partir de las 20.15 horas. Oficio de difuntos, letras latinas, una obra maestra.
El «Réquiem», que cerrará este año las fiestas de San Agustín, contará con cuatro solistas destacados: los asturianos María Fidalgo (soprano) y Pedro González (tenor), la madrileña Julia Arellano (alto) y el guipuzcoano Axier Sánchez (bajo). El coro se ha formado ex profeso para la noche de San Agustín, como sucedió el pasado año, cuando se presentó el «Magnificat» de Bach.
La noche del viernes será la única de la sexta edición del ciclo «Música en el claustro», que este año contará únicamente con la última misa de Mozart, una pieza suficientemente conocida por los avilesinos. No hace demasiado la orquesta del Conservatorio Julián Orbón interpretó el «Réquiem» en Avilés, en dos ocasiones. Una de ellas, precisamente, en el mismo escenario en el que la Orquesta Sabugo Filarmonía interpretará su versión particular.
El Ayuntamiento de Avilés aprobó recientemente una cuantiosa subvención para el espectáculo que cerrará el viernes las celebraciones patronales. Sabugo Filarmonía nació a finales del pasado año 2007 y está auspiciada por la Fundación «Sabugo ¡Tente firme!».