Teresa CEMBRANOS
La Cofradía de Pescadores «Virgen de las Mareas» se siente acosada y mucho más después de saber que la Autoridad Portuaria de Avilés le quiere cobrar 30.000 euros anuales por utilizar las oficinas que ahora tiene como sede en la vieja rula avilesina, una cantidad que sus socios consideran totalmente abusiva. Si finalmente el Puerto demanda esa cifra a la entidad pesquera sus responsables, aseguran, no saben cuánto podrán aguantar en las instalaciones, sobre todo teniendo en cuenta los problemas económicos que actualmente atraviesa el sector.
Por el momento, los responsables de «Virgen de las Mareas» están ya desalojando los locales que venían ocupando en el muelle pesquero y cuyo período de concesión finalizó el pasado mes de mayo. La Cofradía, según la moratoria otorgada por el Puerto, tiene hasta principios de octubre para retirar todas las máquinas de la nave que se utilizaba como taller; a mediados de septiembre el almacén de pertrechos tiene que estar desocupado y, a principios del mes que viene, la nave del tren de lavado.
Pero esa no es la única incertidumbre a la que se enfrentan tanto los socios de la cofradía como los que no los son. La propuesta del Puerto de Avilés de destinar la antigua rula a actividades náuticas y deportivas no ha sentado nada bien, sobre todo porque supondrá destinar los atraques que ahora venían utilizando para dejar sus barcos a otros fines.
«Actualmente apenas hay sitio para atracar el más de medio centenar de barcos que tiene base en Avilés, y eso que muchos ya no viene por aquí. Si encima nos quitan esos sitios no nos quedará más remedio que irnos a otro lado», afirmó ayer uno de los patrones afectados con la medida.
Todo ello, unido a las escasas capturas y los bajos precios del pescado, no hace más que minar a los pescadores que, además, observan cómo las nuevas generaciones no se dedican al sector pesquero. Los pescadores se quejan de las pocas ayudas que reciben y del poco impulso que dan las administraciones públicas a una de las principales actividades de la región. «El principal puerto de Asturias se va a quedar en nada como sigan las cosas así. La nueva rula de Avilés, si no tiene qué vender, tendrá que cerrar o empezar a echar gente», lamentaron los afectados.