Teresa CEMBRANOS
La atmósfera avilesina está un poco más limpia. La modernización de las baterías de coque, realizada por Arcelor-Mittal, ha permitido reducir de manera considerable las emisiones directas al aire, aunque aún hay que esperar a que vuelvan a funcionar cuatro de las ocho baterías, ahora paradas como consecuencia de la crisis económica, y a que la producción se recupere, ya que actualmente está al cincuenta por ciento, para conocer el verdadero alcance de las medidas aplicadas. Por el momento, Arcelor-Mittal ha constatado que se han eliminado totalmente las emisiones no canalizadas en el deshornado tras la instalación de un sistema de captación de gases y humos. También, según la empresa, se ha conseguido reducir en un 95 por ciento las emisiones generadas durante la carga de carbón y en un ciento por cien las fugas que se producían a través de las puertas y marcos de los hornos de coque. Un portavoz de la siderúrgica explicó que antes, de media, unas diez puertas tenían fugas, «ahora, ninguna».
Estos datos corresponden, según precisó el portavoz, a los resultados obtenidos en las cuatro baterías que ahora están en funcionamiento. «En general, todas las medidas medioambientales han supuesto una mejoría notable, que, además, es visible. Hay que esperar a que estén en funcionamiento todas las baterías y a que la factoría produzca a su ritmo normal para analizar los datos en su conjunto», aseguraron fuentes de la multinacional.
La mejora de la factoría arrancó en 2003 y cuenta con inversiones que superan los 60 millones de euros. Todas las mejoras son condicionantes que la empresa tenía que cumplir para acatar las exigencias impuestas tanto por el Principado de Asturias como por el Ayuntamiento de Avilés para poder contar con la autorización ambiental integrada. Una de las principales preocupaciones municipales es la futura convivencia de baterías de coque con el centro cultural internacional Oscar Niemeyer.
La gran parte de las reformas se realizaron para controlar las emisiones no canalizadas, que son aquellas que no pasan por una chimenea, sino que van directamente a la atmósfera. Una de las principales obras consistió en la instalación de un sistema de captación de gases y humos en el deshornado, que ya está dando resultados. Así, se colocaron unas piezas que, a modo campana con forma de embudo invertido, rodean las zonas por donde más frecuentemente se escapan sustancias sólidas a la atmósfera, impidiendo su liberación. Incluye, además, la sustitución de los carros guía actuales (las máquinas que evacuan el carbón de coque cuando sale de los hornos) por otros con campana de captación incorporada.
Las mayores cuantías también estuvieron destinadas a la sustitución de marcos y puertas de los hornos de coque a través de sistemas estancos y a la sustitución de los carros de carga de pasta de carbón a través de un sistema conocido como «carga japonesa».
También se ejecutaron otras obras, como cierres hidráulicos para las tapas de los tubos montantes, presurización de los tanques de almacenamiento de benzol, captación de polvo en el cargado de camiones, mejoras en el funcionamiento de la depuradora biológica, sistema de tratamiento de aguas pluviales y de escorrentía en el colector número 7 o arquetas de control en los colectores 13 y 5, con el tratamiento permanente de los vertidos. Arcelor permanece constantemente en el punto de mira de los grupos ecologistas que apuntan a la gran siderúrgica cada vez que se localiza un vertido en el estuario avilesino, el último el pasado 17 de agosto.
La multinacional, además, mantiene su intención de comenzar, en el último trimestre del año, el proyecto de integración ambiental con el que se persigue «camuflar» las instalaciones avilesinas de Arcelor desde Tabaza a baterías de coque a través de una gran barrera arbórea. El plan, que tendrá un coste de unos nueve euros por metro cuadrado, consistirá en la plantación de cerca de 25.000 árboles en el perímetro de las instalaciones con el objeto de reducir el impacto ambiental de la gran siderúrgica. Los primeros pasos de la «barrera verde» consisten en el moldeado del terreno y la formación de colinas sobre las que se plantará la superficie arbórea. Una vez realizado, se formará el perímetro de plantación.