Viodo, Illán GARCÍA
Llegó el momento más triste, el menos esperado: Educación ha cerrado la escuela rural de Viodo por falta de alumnos, concretamente, de uno. El centro precisaba cuatro niños para mantener abiertas las puertas de la escuela pero, a punto de comenzar el curso, sólo tenía tres matriculados. «No habrá ningún problema para reubicar a los tres niños en otros colegios rurales, las dos niñas se irán a Verdicio y el niño aún no está claro si se irá con sus compañeras o se incorporará a la escuela de San Jorge», explicó Gemma Sánchez, profesora del Centro Rural Agrupado (CRA).
Para los pequeños, el traslado supondrá todo un cambio ya que están acostumbrados a desplazarse a la escuela a pie y a apurar hasta el último minuto en la cama antes de su cita diaria con los libros. El próximo día 11, los hasta ahora alumnos de la escuela rural de Viodo se trasladarán en autobús a su nuevo colegio, lejos del Cabo Peñas.
El cierre de esta unidad del CRA de Gozón confirma el paulatino despoblamiento de las zonas rurales y el bajo índice de natalidad de las mismas. El centro de Viodo se mantuvo hasta el pasado curso con tan sólo cuatro alumnos, el mínimo exigido por Educación para mantener viva la escuela. Fueron los últimos en usar la pizarra. Ahora, Laura Gutiérrez y Paula Núñez comenzarán el curso en el instituto de Luanco. Adrián Gutiérrez, Laura Heres y su hermana Raquel, esta última de tres años, les dieron el relevo. Pero les faltó un compañero para mantener activa la escuela rural de Viodo. Gutiérrez se incorporará así en otro centro a cuarto de Primaria, Laura Heres a segundo y Raquel a Educación Infantil.
Los pequeños, a días de que comience el curso, han visto truncado su sueño de seguir sus estudios en Viodo. Adrián Gutiérrez solicitaba en marzo del pasado año la complicidad a otros jóvenes para que se matricularan en esta escuela. Pero su petición no fraguó pese a que los escolares presumían de haber recibido una educación exquisita. «Al ser pocos en clase se aprende mucho mejor y más», decían.
Atrás quedan así aquellos años, como en la década de los noventa del pasado siglo, cuando en Viodo había dos aulas con sendos profesores. Sánchez fue, hasta el pasado curso, la encargada de dar clase a los pequeños en Viodo, sin contar a los profesores itinerantes de religión, música, asturiano e inglés. Ahora, las pizarras de Viodo escribirán las letras del despoblamiento.