Myriam MANCISIDOR
Dicen que este verano en Madrid lo que más ha triunfado ha sido la exposición de Sorolla, la visita de Madonna y las tapas. Y es que las «llambiadas» en plato de postre que un día se idearon, según cuentan, para espantar a las moscas de la bebida son ya embajadoras de España y, ahora también, un reclamo para sacar a los avilesinos de casa y atraer a los turistas de septiembre. La Unión de Comerciantes (UCAYC) inauguró ayer el IV Festival de la Tapa de Avilés, que se prolongará hasta el domingo, día 13, y en el que participan 52 establecimientos, todos del concejo excepto dos ubicados en Corvera. El precio de los bocados oscila entre 1 y 2,5 euros.
Y el público cumplió como en los últimos años con la peculiar peregrinación: de bar en bar y de tapa en tapa. Como credencial utilizaron el «gastromapa» que ha elaborado la UCAYC, donde se informa de los locales que participan y su ubicación. La guía permite, además, participar en un sorteo de regalos: los amantes del tapeo sólo tienen que solicitar el sello de ocho establecimientos diferentes e introducir su voto en las urnas existentes en los locales. Asimismo, los clientes y también jueces pueden elegir la «Tapa reina» y «El rey de las tapas» teniendo en cuenta la mejor degustación y el local que más se haya esmerado en la elaboración, variedad o presentación.
El nivel es, cuando menos, alto. Alberto Fernández, gerente del Carpe Diem, ofrece a sus clientes lomo de bacalao con salsa fraîche, chévre y vermú. Todo por dos euros. «El año pasado quedamos terceros en el concurso con otra tapa, pero eso es lo de menos, me conformo con que la gente quede contenta», sentenció este hostelero que cree que este año la semana será «más floja» que años atrás debido a la crisis.
La Llosa es otro local que habitualmente participa en el festival gastronómico, y a lo grande, con cuatro tapas. En El Txoko y La Posada tampoco faltan los platos pequeños. Iñaki Loinaz ideó numerosos platos, entre los que destaca el «Glu-Glu» y el «Pío-Pío». «Este tipo de eventos dan mucho trabajo, pero compensan. Además, es una satisfacción, porque el protagonista es el público, aquí no hay gastrónomos», subrayó, mientras advertía a un cliente de que una de sus tapas lleva wasabi, una salsa picante que se utiliza en Japón.
Francisco Heras, al frente del Llamber de Galiana, creó para la ocasión un cono de foie y maíz con bizcocho, anchoas, queso y tomate. «Entendemos por tapa un producto que se come en dos bocados sin cuchillo ni tenedor», explicó el cocinero, que añadió: «Esto no es un concurso. La finalidad es crear un ambiente guapo de tapeo en Avilés». Por ahora, comensales no faltan. Las tapas «vuelan» de los platos y los expertos en este arte tienen incluso «trucos» para que la peregrinación sea de diez: comer de pie, hacer la «convidá» -en Sevilla se llama así a pagar una ronda cada uno -, combinar tapas, participar en grupo y ponerse las botas. Y es que tapear es otra forma de disfrutar. Ahora también en Avilés.