Ana G. DUQUE
Los comerciantes y vecinos de la avenida de Portugal están hartos de las obras. Después de que finalizase la reforma del primer tramo de la calle -desde la avenida Cervantes hasta Doctor Marañón- ha comenzado la segunda parte, que va desde la calle Doctor Marañón hasta Río San Martín. La zona está completamente vallada desde mediados de julio y esta semana los operarios han comenzado a picar la acera. El resultado, según denuncian los vecinos, es que los peatones apenas tienen espacio para acceder a sus viviendas y la entrada de algunos comercios está tapada por una verja.
Santiago Álvarez es propietario de un local de la zona y sufre a diario las consecuencias de las obras: «Creo que el principal problema es que están reformando la avenida con mucha escasez de medios y de personal». Según este comerciante, algunos días «hay tres operarios trabajando en todo el tramo de obras, que comprende algo más de 450 metros». Álvarez asegura estar preocupado por la situación de la avenida de Portugal ya que considera que las condiciones de la vía representan un peligro para los peatones: «Hace diez minutos pasó una señora con muletas y tuvieron que ayudarla porque era incapaz de cruzar la calle», señaló. Y añadió: «No quiero imaginar lo que podría pasar si hay una emergencia y tienen que sacar a una persona en camilla».
Destacó, además, que hace un mes se retiraron las farolas por lo que el riesgo de accidentes es mayor al no haber iluminación en la vía. Asimismo, según explicó Álvarez, desde que comenzaron las obras en la avenida de Portugal la zona ha sufrido continuos cortes de agua que le han obligado a cerrar su negocio en varias ocasiones. La solución, según Álvarez, pasa por habilitar una zona en el centro de la calle que permita a los peatones circular sin peligro.
Joaquín Pires vive en la calle Ramón y Cajal y también opina que la situación en la que se encuentran los vecinos y comerciantes de la zona es insostenible. «Hace un mes cortaron un tramo de mi calle para poner las casetas de la obra pero todavía no han hecho nada en esta zona», remarcó. Pires explicó que de momento no tiene problemas para acceder a su vivienda a pie, pero sí en coche: «Tengo que recorrer medio Avilés para llegar a mi casa porque han cortado el acceso más directo y además han quitado muchas plazas de aparcamiento». José Manuel Menéndez no reside en el tramo de obras de la avenida de Portugal pero pasa habitualmente por la zona y también le preocupa el estado de la calle: «Si alguien se cae ¿quién es responsable?», sentenció.
Aunque las quejas son generalizadas, algunos vecinos se muestran más comprensivos con la situación: «Ahora es incómodo pero cuando terminen va a quedar muy bien», señaló Alfredo Menéndez. Antonio Pérez es propietario de un negocio situado en el tramo de obras. Aunque afirma que tiene problemas para descargar la mercancía asegura que «los operarios están trabajando bien y son eficaces».