Saúl FERNÁNDEZ
Spiderman es un vecino más de Nueva York. De incógnito se dedica al periodismo, pero cuando los malos invaden la ciudad, como en el Far West, se enfunda su malla de araña y se lanza a salvar a los ciudadanos de bien. «Los superhéroes forman parte del folklore norteamericano y, quizá sí, por razones comerciales, sus historias se desarrollan casi siempre en ciudades como Nueva York», apuntó ayer Yanick Paquette, dibujante canadiense. Su nombre, para siempre, estará vinculado a Wonder Woman.
Paquette nació en América, pero en la América más francesa, cosa que le permite navegar entre las dos aguas más superpoderosas. ¿Es cierto que los superhéroes son más naturales gracias al aliento de los europeos? «Sí y no», conviene. «Para los norteamericanos el Capitán América es la encarnación de su nación... Ese mismo personaje, en otras manos, es el símbolo de la estrechez de miras», añade.
Paquette y el británico Mark Buckingham entablaron ayer un diálogo sobre el estado de los ídolos superpoderosos. «Resulta que hace veinte años las editoriales empezaron a llamar a autores que no eran americanos y así comenzaron a llegar nuevas ideas a estas historietas», confiesa Buckingham, uno de los creadores de la serie «Fábulas», pincel de los «Titanes». «Nosotros, los europeos, tenemos la cultura que tenemos y no podemos evadirnos de ella», explica el dibujante británico, que reside en Gijón. «La diferencia es que los norteamericanos se han criado con los superpoderosos y eso, al final, impide el crecimiento de la historieta», añade.
Otra particularidad de los superhéroes es su presunta inanidad (tipos grises escondidos de la sociedad que protegen). «Pero las nuevas historietas dan un paso más. Las hay que se plantean problemas como qué hacer cuando son muchos los superpoderosos», comenta Buckingham. «Hay una serie donde sucede precisamente eso y lo que pasa es que los superhéroes lo único que hacen es darse mamporrros, porque están aburridos», se suma Paquette al argumento de su colega inglés. «Los superhéroes evolucionan con el mundo», concluye Paquette.