J. C. G.
Jesús Vázquez y Vicente Fernández dirigen dos de los colegios con mayor número de alumnos de Avilés: el Palacio Valdés y el Quirinal. Entre ambos, unos 1.500 escolares. Casi nada. Pero a ambos «dires» les va la marcha. Entre los dos suman 45 años en el puesto, -24 Vázquez y 21 Fernández-, lo que les convierte en los más veteranos en la ciudad. Ambos afirman que lo suyo es por vocación y coinciden en señalar el «shock» que les ha producido la revolución cibernética en las aulas como el punto culminante de sus trayectorias.
No es para menos. Jesús Vázquez consiguió que el Palacio Valdés fuera pionero en esto de la informática. En 1986 adquirió un entrañable «Amstrad» de 128 k, -«de disco, ¿eh?»-, reivindica. La cosa le gustó tanto que al siguiente curso se gastó más de la mitad del presupuesto del colegio en cinco Olivetti. Una revolución en toda regla. Vicente Fernández, por su parte, recuerda como, en los inicios de su dirección, las memorias se hacían a mano y las coloreaban los alumnos de Séptimo y Octavo en sus clases de Pretecnología. «Teníamos un secretario que se negaba en redondo a tener un ordenador. Nos pedía una máquina de escribir electrónica», recuerda, con una sonrisa.
Ahora todo ha cambiado. Los ordenadores son un mueble más del aula. Sin embargo, la esencia de la Educación es la misma. «El que diga que los niños de antes eran mejores es que se está haciendo mayor. Si están en un ambiente adecuado, es una delicia trabajar con ellos. Son muchísimo más listos que nosotros a su edad. Tienen una cultura enorme», señala Vicente Fernández, director del Quirinal.
Jesús Vázquez, por su parte, espera con entusiasmo el estreno del Palacio Valdés como centro bilingüe. Lo suyo es innovar.