S. F.
Luis R. Cancel, que es director de Asuntos Culturales de la ciudad de San Francisco (Estados Unidos), apuesta en su trabajo por «la universalidad de la cultura, por la fraternidad y por el libre acceso a todos sus ámbitos». Cancel es uno de los casi doscientos invitados que esta semana participará en Avilés en el Foro de la Diplomacia Cultural, una iniciativa del Aspen Institute y del Centro Niemeyer.
«Es cierto que la cultura es la pariente pobre de la política. Reuniones como esta de Avilés lo que buscan es cambiar este punto de vista», aseguró Cancel. «Lo que recordamos de los griegos es su arte, su filosofía, su dramaturgia... la política también, pero más abajo», bromeó el ejecutivo californiano que aterrizó en Avilés «después del almuerzo». Pese a esto, pese a las pocas horas transcurridas, Cancel se sintió fascinado «por la combinación, en igualdad de condiciones, de edificios con tantos siglos de historia en una misma plaza, como es ésta» (El Parche). Esta circunstancia es la que le llevó a reflexionar que el hecho de que el Foro se desarrolle en Avilés era una buena idea: «Es una ciudad a escala humana», aseguró.
La coreógrafa brasileña Regina Miranda presentará esta noche, tras el debate de N'Dour, Jones y Díaz, una pieza de danza que estará incluida en el espectáculo «Dance for all. Diplomacy of dance in practice». La bailarina, sin embargo, rechazó el término «espectáculo»: «Se trata, más bien, de una invitación a la danza, a conocerla, a experimentar con ella», aseguró.
Miranda apuesta por el baile como referente cultural dado que, para ella, «es un arte en el que no existen límites del lenguaje, un arte que se aproxima a nosotros mismos, incluso a la persona que fuimos cuando éramos niños», comentó. La brasileña añadió además que «lo bello» de la danza se encuentra «no en el hecho de ver cómo se desarrolla, se encuentra en la participación en cada uno de los movimientos que hace el cuerpo; por eso este arte es tan fantástico», convino con entusiasmo.
Como su marido (Luis R. Cancel) Regina Miranda se mostró muy ilusionada con que el Foro de la Diplomacia se desarrolle en Avilés. «He paseado por sus calles y he descubierto meandros al doblar cada esquina. Es una ciudad que entusiasma», concluyó.
Los debates matutinos del Foro versarán, precisamente, sobre el papel de la danza como constructora de puentes culturales.