Saúl FERNÁNDEZ
La cultura es la hermana pobre de la política y, como tal, los gobiernos la tienen marginada. Sobre estos presupuestos, la profesora Cynthia Schneider, de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), montó ayer un debate -organizado por el Aspen Institute y el Centro Niemeyer- que juntó, sobre las tablas del teatro Palacio Valdés, al productor asturiano Manolo Díaz y al cantante senegalés Youssou N'Dour.
«Pocas veces la cultura desempeña un papel principal en las grandes decisiones. Pese a esto, nosotros entendemos que es el núcleo en torno al cual se mueve el mundo», comentó la profesora norteamericana al inicio del debate. La propuesta de discusión fue ratificada por los dos tertulianos y Schneider resumió este lamento acudiendo al Premio Nobel de Literatura Wole Soyinka: «La política resta valor a lo que humaniza la cultura», porque, según el criterio de la profesora universitaria, esta «tiene una capacidad inmensa de llegar al gran público».
Díaz y N'Dour hablaron, durante algo más de una hora, de la cara y el envés de la música. En África, las melodías, según el cantante senegalés, tienen la capacidad de cambiar actitudes de los gobiernos. En Occidente, sin embargo, la música sólo es un elemento de mercadería, en palabras de Manolo Díaz. Entre una orilla y la otra se movieron los dos contertulios. N'Dour explicó que en Senegal hubo durante muchas semanas apagones de energía que podían durar hasta ocho horas. «Esto en Europa quizá no tenga ninguna importancia, pero la falta de luz puede matar, porque a oscuras no se puede operar en los hospitales», comentó el compositor. «¿Qué hacía el Gobierno para solucionar el problema? Callar. No respondían, no daban información. Por eso, publiqué una canción en la que denunciaba toda esta situación. ¿Qué sucedió? Que el Gobierno empezó a reaccionar. La música es el idioma que emite los mensajes más claros», concluyó el músico senegalés. Este poder, esta relevancia, no existe, sin embargo, en Occidente.
Manolo Díaz, que trabajó durante décadas para las corporaciones musicales más importantes del planeta, transmitió a los espectadores del teatro Palacio Valdés -a medio gas- una idea nada romántica del arte de la composición: «La industria de la música lleva diez años de decadencia y la causa se encuentra en que las distribuidoras están en manos de consejeros económicos y no en manos de los creativos», comentó.
La explicación a esta circunstancia se encuentra, según dijo Díaz, «en la compra de empresas musicales por otras empresas musicales». Esta deriva accionarial, según el productor asturiano -Schneider le presentó como «el compositor de la popular canción "Black is black"»-, «ha dejado el mercado de la música en manos de tres o cuatro megaempresas que sólo miran los resultados de ventas de los discos, que mantienen los CD apenas unas semanas en los catálogos, todo para, al final, lograr una cuenta de resultados lo más abultada posible», concluyó como en un lamento.
Youssou N'Dour, sin embargo, se mostró más optimista que el asturiano. «Esta circunstancia permite que abunden las actuaciones en directo», dijo. Díaz contradijo al africano: «En las fiestas de San Mateo de Oviedo se programan actuaciones en directo, pero para que vaya el público a los conciertos es imprescindible un abundante número de ventas», se lamentó.
El músico senegalés estuvo arropado en el acto por un número importante de seguidores y compatriotas que aplaudieron a su ídolo desde el mismo momento en que accedió al teatro Palacio Valdés. Las palabras de N'Dour fueron seguidas casi con devoción por estos espectadores, sobremanera cuando el cantante respondió a la primera cuestión del debate -formulada por la profesora Schneider-: «¿Por qué usted, con la relevancia internacional que tiene, sigue viviendo en Senegal?». La cuestión se respondió sola: «Porque en Senegal tenemos aeropuertos». Los aplausos, en este punto, se hicieron protagonistas. «En Occidente, cuando se habla de África se piensa que nos movemos caminando, que sólo tenemos junglas... En cinco horas de avión, estoy en París», concluyó, ante la aclamación de los seguidores.
Previamente al debate se desarrolló un carrusel de discursos de políticos y gestores culturales, en el que participaron -presentados todos por Natalio Grueso, director del Niemeyer- Pilar Varela, alcaldesa de Avilés; Vicente Álvarez Areces, presidente del Principado; Elliot Gerson, vicepresidente del Aspen Institute, y Clare Muñana, de la dirección del centro.
Elliot Gerson aseguró en su intervención que «el mundo necesita un centro como el Niemeyer» y prometió que el trabajo llevado a cabo «llevará a Avilés al lugar en el que se encuentra el pueblo de Aspen actualmente; hace cincuenta años sólo era una ruina de la minería». Gerson concluyó su intervención vaticinando «nuevas reuniones del Aspen Institute en Avilés; quién sabe si España puede acoger una delegación de nuestra institución. Tras Gerson habló en Avilés el presidente Vicente Álvarez Areces, que recordó su etapa como alcalde de Gijón.
«La música es el idioma que emite los mensajes más claros»
<Youssou N'Dour
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Cantante
«La industria de la música lleva diez años en decadencia»
<Manolo Díaz
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Ex ejecutivo musical
«La cultura es el núcleo en torno al cual se mueve el mundo»
<Cynthia Schneider
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Profesora de Universidad