Myriam MANCISIDOR
Los profesionales sanitarios que ejercen en el Hospital San Agustín dedican, de media, cinco minutos sólo para citar a cada paciente desde que puso en marcha el programa Selene de digitalización de las historias clínicas. De ahí, según los facultativos, los retrasos que afectan principalmente al área de consultas externas desde que se estrenó el nuevo soporte informático hace ahora dos meses. «El sistema es bueno, pero los hay mejores, especialmente a la hora de trabajar con las historias clínicas. Este programa es lento y ralentiza la actividad porque nos obliga a dar muchos pasos, no es directo... Invertimos unos cinco minutos antes de llamar a un enfermo y, si tenemos a veinte esperando en la sala, la espera puede ser larga», explicó un facultativo y añadió: «La ventaja del sistema radica en la gestión del sistema sanitario ahora; por ejemplo, las radiografías ya son digitales».
Los profesionales del San Agustín, no obstante, son conscientes de que todo cambio conlleva molestias tanto para los trabajadores como para los pacientes. Aun así, los sanitarios echan en falta más cursos de formación. «El Selene se implantó en una época muy mala, en junio, con muchísimos profesionales de vacaciones, por eso ahora sigue habiendo retrasos y el hospital no está a pleno rendimiento», explicaron los afectados. Y precisaron: «Nos han dado pocas horas de formación y este programa está saliendo adelante poco a poco gracias a la voluntariedad de la gente». Las enfermeras, por su parte, se quejan de que aún faltan por añadir a las historias clínicas ciertos datos médicos que facilitarán su trabajo.
El gerente del San Agustín, Alfonso Flórez, explicó días atrás que el Selene irrumpió en la actividad diaria del centro de manera importante. «Llevamos ya casi dos años preparando este programa: primero fue la puesta en marcha de la gestión de pacientes, que afectó al área de admisión y citación donde se formaban grandes colas, ahora ya inexistentes. Lo mismo que pasaba en citaciones está pasando ahora en consultas, aunque hemos rebajado el número de citas para que los médicos se acostumbren a trabajar con el Selene», subrayó Flórez y añadió entonces: «Aun así tenemos algún retraso, algo normal ante un cambio tan novedoso. Aquí estamos trabajando para que esto se implante en otros hospitales, estamos haciendo la prueba del algodón de un programa que en unos años tendrán todos los hospitales de la región». El gerente del San Agustín destacó del Selene la seguridad que aporta: la intimidad de los pacientes está ahora bajo siete llaves.
Los enfermos, aun así, no las tienen todas consigo y pocos encuentran una explicación coherente a los retrasos. Los ordenadores juegan malas pasadas: se pierden numerosas citas y consultas programadas por los especialistas, desaparecen los historiales clínicos y los retrasos para la atención a un paciente han llegado incluso a superar las seis horas el pasado julio. «Ahora los retrasos no son tan serios, pero todavía los hay y estaremos así hasta que realmente se ponga a andar el Selene con todos los profesionales formados y dotados con las herramientas necesarias para trabajar», concluyeron los profesionales sanitarios del San Agustín.