JEAN-FRANÇOIS ANGEVIN-ROMEY
Analista político y militar
Saúl FERNÁNDEZ
Jean-François Angevin-Romey (París, 1943) es analista político-militar y especialista en la guerra asimétrica, la insurgencia, la resistencia y el terrorismo. Es cofundador de la consultoría luxemburguesa Corporate Operational Strategies (COS). Es coronel retirado de las Fuerzas Especiales del Ejército norteamericano. Terminó su carrera en el Pentágono, como asesor político-militar del Estado Mayor. Angevin-Romey es uno de los invitados en el Foro de la Diplomacia Cultural que se despide esta mañana en Avilés.
-El Foro Cultural se centra en dos aspectos que parecen contrapuestos: seguridad y cultura.
-Desde el principio de los tiempos los seres humanos hemos tratado de solucionar nuestros problemas por medio de la violencia. Es la idea de que hay que estar los unos frente a los otros. Ahora la intervención militar, la violencia, solamente es un recurso válido en situaciones específicas, como en Ruanda o en Congo, cosa que no hicieron. La diplomacia sustituye a la violencia porque, entre otras cosas, la violencia resulta cara y por sí sola no soluciona nada.
-¿La diplomacia es más económica?
-Desde luego. La diplomacia lo que pretende es recoger la información de uno para poder manejarlo mejor y así obtener lo que en verdad estamos buscando.
-Entiendo que la guerra no es una herramienta de futuro.
-Cualquier soldado -que no sea estúpido, claro- sabe que la guerra injustificada es un error enorme. El coste que tiene siempre es más alto que cualquier posible beneficio. Pese a ello, los políticos siempre son los primeros en acudir a la guerra como vía para solucionar los problemas. Le pondré un ejemplo: en la actualidad hay 50 países de la OTAN en Afganistán. Antes del 11-S eran sólo 19, es decir, se está montando un Ejército mundial que está sustentado por los Estados Unidos y por Occidente y tiene como objetivo hacer marcar el paso a los que no bailan con nuestra música. Este cambio de actitud explica lo que yo llamo la segunda guerra fría, el tiempo en el que, actualmente, nos encontramos.
-¿Otra vez dos bloques?
-Occidente, de un lado, y, del otro, países como Rusia o China.
-No está muy de acuerdo con la política occidental.
-La política occidental se basa en una visión excepcional que tenemos de nosotros mismos. Esto es algo que se repite a lo largo de la historia: los españoles llegaron a Hispanoamérica armados con la cruz y diciendo que ellos detentaban la única fe verdadera. El imperialismo cultural descubre que los hombres no cambiamos. La política basada en la ambición de poder deviene en locura, le pasó a Napoleón. Pero el problema se agrava cuando se añade a la visión excepcional del mundo la insularidad, es decir, la ignorancia del entorno, de la historia. No podemos saber dónde estamos si desconocemos cuál es nuestro pasado. La derecha de los Estados Unidos tiene una visión casi religiosa de su ideología. Y estos tres puntos definen el Imperio. Resulta que cuando un país tiene todo el poder le ha llegado la hora del colapso. Es lo que sucede en los Estados Unidos.
-¿Bush?
-Fue el busto parlante de una derecha extrema con aspectos fascistas que deshonró a su país.
-¿Por qué?
-¿En qué Administración democrática se puede legalizar la tortura? La tortura es ineficiente y sirve para exprimir la frustración contra un enemigo al que no puedes rendir.
-¿Y qué opinan sobre todo esto los militares?
-Los oficiales intentan ser más cultos, porque ven el mundo y ven, asimismo, las consecuencias de la guerra y de las decisiones erróneas que vienen de la política.
-Oriente Medio.
-Lamentablemente, el modelo israelí -impuesto por Occidente, un país creado después de una limpieza étnica y sustentado por el terror- no puede funcionar nunca. La solución, tarde o temprano, debe ser un único Estado que incluya a judíos y a musulmanes y, más tarde, una federación en la zona.
-¿Y en Irak?
-Hubo una guerra basada en la desinformación. Lo que deberíamos haber hecho es dejar el país ya y nos hubiéramos evitado una guerra desastrosa.
-¿Habrá guerra contra Irán?
-No hay razones. De haberla, iba a ser un desastre. Lo que deberíamos hacer es tratar a Irán como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos.
-Pero Afganistán...
-Es un paso para expandir nuestro poder y hegemonía en Asia. Un millón de soldados no han podido conseguir esto.