Dicen los que le conocieron que era una persona afectuosa y entrañable, de indudable nivel profesional y de talante abierto. Luis María Menéndez Guisasola, fallecido el pasado febrero, protagonizó ayer la segunda y última sesión del congreso de neurología que acogió un hotel corverano. Los participantes en el encuentro rindieron un sentido homenaje al reconocido neurólogo al que no faltaron la viuda de Guisasola, Laura Campa Vigil, y sus hijos Beatriz, Laura y Luis Menéndez. El neurólogo madrileño Hugo Liaño Martínez fue el encargado de disertar sobre la exitosa carrera de Guisasola, que dirigía la Unidad de Trastornos del Movimiento del Hospital Central de Asturias junto a a Carlos Salvador.
Por otra parte, la Asociación Parkinson Corvera manifestó ayer a través de su presidente, Julio César Fernández, su malestar por no haber sido invitada al congreso.