Francisco L. JIMÉNEZ
La crisis económica, que se ceba especialmente en el sector inmobiliario, ha hecho caer la venta de vivienda de nueva construcción en Avilés un 80% durante el último año. Ésa es la cifra en la que coinciden los principales constructores de la ciudad, los que, mal que bien, logran capear las consecuencias de un frenazo de actividad que no dudan en calificar de «fortísimo». Paralelamente, los empresarios del ladrillo estiman que la recesión se ha llevado por delante a siete de cada diez agencias inmobiliarias del municipio y una proporción similar de promotoras de construcción. «Aquí es aplicable ese dicho de que el que resiste gana, pero sólo nosotros sabemos qué costoso es resistir», comenta un responsable de la firma Proiecto.
«La cuenta es bien sencilla de hacer. Avilés tiene un mercado potencial de venta de viviendas entre 200 y 250 por año, no más. Desde que estalló la crisis no se llega al medio centenar de pisos vendidos por año, o sea, que los números salen solos: el mercado ha caído un 80 por ciento». El que hace estas consideraciones es Manuel Campelo, uno de los constructores más veteranos de Avilés. Sus previsiones son pesimistas a medio plazo o, cuando menos, se muestra comedido en las expectativas de recuperación: «Preveo que hasta 2012 seguiremos en un marco de crisis y que no será hasta 2014 cuando el sector recupere los niveles de 1999, en ningún caso los de años más recientes».
El también constructor y vocal en la Cámara de Comercio Luis Esteban Alcalde asegura conocer casos de promotores que han pasado el último año en blanco en términos de venta de obra nueva, y eso, subraya el empresario, «es una ruina». Para Esteban Alcalde, los problemas de financiación y, sobremanera, la incertidumbre que ha generado la crisis son las razones que explican la caída de ventas de viviendas en Avilés. En este sentido, expresa su confianza en que el convenio que ha negociado con Cajastur para sacar adelante una línea de seguros de empleo que cubran la eventualidad de quedarse sin trabajo devuelva la confianza a aquellas personas que quieren comprar casa pero no se atreven a dar el paso por temor a verse en el paro. «Nuestra mayor preocupación», señala el constructor, «es qué vamos a hacer los próximos cinco años, el tiempo que calculamos que habrá de pasar para que el mercado absorba toda la vivienda construida estos últimos años y no vendidas».