RAIMUNDO ABANDO
ABOGADO Y ECONOMISTA
Aunque por el tiempo no lo parezca, pues septiembre ha sido magnífico, el verano se ha ido. Y como todo verano hemos tenido noticias que nos mantuvieron muy entretenidos. Haciendo un repaso de los principales sucesos y empezando por los de la comarca, posiblemente los principales son los no publicados.
Las vías de Avilés siguen sin resolverse, los accesos de la variante al Hospital San Agustín sin solución y la ronda del puerto sin hacerse. Como vemos, las infraestructuras más necesarias no tienen respuesta. En cuanto a las que tuvieron eco en la prensa, qué duda cabe que el Niemeyer sigue siendo el centro de atención. No sólo Avilés se hizo famosa a nivel internacional por la visita de Brad Pitt, sino que incluso la Alcaldesa, Areces y hasta el concejal comunista Díaz Rañón (¡quién lo diría!) supieron lo que era salir en el «¡Hola!» junto a Jesulín, la Campanario e Isabel Pantoja. Y es que cómo cambian los tiempos, lo mismo están en la prensa rosa que cantando «La Internacional» puño en alto en Rodiezmo. Pero, entre glamour y los signos casposos, la pesca sigue descendiendo y se descarga en Burela, el puerto comercial pierde tráfico sin parar y el paro aumenta de manera alarmante.
Y mientras transcurría agosto, la alcaldesa de Castrillón, asomada a su terraza, continuaba esperando que llegase la arena a la playa de Salinas, y ésta que nada, que no está por labor. Y mucho menos viendo cómo el Ayuntamiento levanta una barrera de hormigón a 50 metros de ella (la ya tristemente famosa cafetería de los patos) con un terrible impacto ambiental. ¿Y toda su disculpa es que en los años 70 tampoco se protestó por los Gauzones? Mire usted, en aquella época era imposible hacerlo, pero hoy sí. Y por eso digo que atrocidades como su construcción de hormigón o los tres edificios que durante su mandato se están realizando a 50 metros de las dunas del Espartal son tan aberrantes y escabrosos que no tienen justificación. Y le prometo que haré un artículo dedicado especialmente a esta actuación en las dunas. Eso sí, vecinos y visitantes aguantando sus obras y los escombros de un chalet en Pablo Laloux, que bien podía haber obligado a quitarlos.
¿Y qué paso en el resto de nuestra querida Asturias? Lo que no pasó y no lo hará en mucho tiempo es el AVE. Así lo anunció el ministro de Fomento. Y si no estuve de acuerdo con él sobre este tema, tengo que decir que coincidí plenamente con él respecto a los 251 millones de euros (¡40.000 millones de las antiguas pesetas!, perdonen pero me lo tengo que recordar) de extracoste del Musel. Hay que recordar que al presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón lo nombra el Gobierno del Principado, por lo que es un problema de Areces, de Buendía y del propio Rexach. Pero no se pongan nerviosos, según Buendía no se llevaron el dinero para su casa. ¿Estaría colocado en medio de una folixa cuando lo dijo? Prefiero pensar que sí, pues de lo contrario la preocupación sería mucho mayor, pues justificaría que mientras no haya robo el tirar por la ventana 251 millones de euros que nos pertenecen a todos no tiene ninguna responsabilidad. Pero claro, como las cuentas no salen, ahora intentarán hacernos pagar su incompetencia empeorándonos el servicio sanitario. ¿Y qué podemos decir de este apartado? Pues que cuando una cosa se planifica mal, lo normal es que salga mal. Es necesario un serio debate sobre la sanidad, pero también lo es que se asuman responsabilidades por los despilfarros.
El otro «culebrín» del verano fue Cascos sí, Cascos no. ¿Se han fijado en el silencio de unos (PP) y de otros (PSOE)? Todos por miedo a perder el puesto y las prebendas en caso de Cascos sí. Yo, ya lo saben, Cascos sí. Por el bien de Asturias, lo demás no importa, lo demás es circunstancial. Como ciudadanos debemos de aprender a elegir siempre a los mejores, estén donde estén. Y en este caso está en el PP y se llama Francisco Álvarez-Cascos.
¿Y de nuestra España qué? Pues que mientras Europa comenzará a salir de la crisis el próximo trimestre, España seguirá camino de los 5 millones de parados, con un déficit público disparado y, de momento, sin tocar fondo. Y, como a perro flaco todo son pulgas nos aumentarán los impuestos. Tratarán de engañarnos diciendo que es para mejorar nuestro país, pero la realidad es que será para pagar el despilfarro y la mala gestión del Gobierno (el ejemplo más claro es que ningún país occidental sube los impuestos en estos momentos).
En fin, que terminó el verano. El otoño ya está aquí y les aseguro que será caliente de verdad. Por lo que mi consejo es que se preparen, pues habrá mucho de que hablar y opinar.
De momento, y como decía el filósofo griego Diógenes sobre la inhabilidad de un arquero, les animo a que se pongan cerca del blanco, pues Zapatero no acierta nunca, y donde más seguro se está en estos casos es en el centro de la diana.