E. C.
«Un gran núcleo ferroviario de comunicaciones». Así será Avilés a juicio del consejero de Infraestructuras, Francisco González Buendía, que ayer se mostró optimista respecto a la solución de dos de los principales problemas de Avilés: la ronda norte y la barrera ferroviaria. «Hay una promesa del secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras, Víctor Morlán Gracia, que se concretará estos días. A finales de octubre o primeros de noviembre quiere venir y hablar con más detalle de la supresión de la barrera férrea, así como de la comunicación con la ronda norte», indicó.
Buendía se refirió a la alternativa preferida, el desvío de los tráficos ferroviarios por el actual trazado de la variante de la carretera nacional 632, aprovechando el corredor a abrir para encajar también en él la llamada ronda norte o portuaria. «Me gusta, le gusta a la Alcaldesa, nos gusta a todos; es la solución definitiva y de futuro». El Consejero añadió que, una vez que Fomento haga firme su propuesta, el Principado intentará coordinar también su intervención para el acceso rodado al puerto.
La ronda norte -la carretera llamada a liberar de tráficos pesados el casco urbano de Avilés- se construirá antes que la variante ferroviaria que proyecta el Ministerio de Fomento para eliminar las vías de la fachada marítima de la ciudad, según el Principado, dada su menor complejidad. Ambas infraestructuras, ronda y vías, comparten trazado en el concejo de Castrillón, según el último plan de Fomento. Asimismo, el tendido ferroviario discurrirá por la plataforma que se abrió en la década de los años ochenta para la variante de la carretera nacional 632. Esta solución que aspira a resolver dos problemas a la vez anula las presentadas durante los últimos doce años, entre ellas la del controvertido soterramiento de las vías.