F. L. J.
La rula de Avilés logró sobreponerse el pasado agosto a la deserción de parte de la flota de altura, una decena de barcos que opta por vender sus capturas en Burela (Lugo), atraídos por los mejores precios que supuestamente consiguen en aquel puerto, y cerró el mes con un aumento de kilos de merluza subastada del 86 por ciento. En total se echaron a tierra 133.562 kilos de merluza frente a los 71.811 del mismo mes del año anterior. De haber vendido en Avilés los barcos autoexiliados en Lugo, las cifras de venta de merluza -la principal especie que traen a puerto los palangreros que faenan en aguas comunitarias- hubieran doblado con creces las del año pasado.
El aumento de la cantidad de merluza subastada en Avilés vino acompañado de un importante descenso del precio medio al que se pagó la especie, un 37 por ciento más barata que en agosto de 2008. Así, el kilo de merluza cotizó hace un año a 5,68 euros y el mes pasado lo hizo a 3,58 euros. A escala regional, los desembarcos de merluza aumentaron en agosto un 81 por ciento, hasta un tonelaje total de 184.856 kilos.
El repunte de los desembarcos de merluza en la rula avilesina no evitó que el complejo pesquero cerrase agosto con un descenso general de actividad equivalente al 21,77 por ciento. El retroceso comercial es fruto, fundamentalmente, del mal comportamiento de especies como la xarda (53,47 por ciento menos de desembarcos), el chicharro (88,82 por ciento menos de capturas) y el lirio o bacaladilla (61,6 por ciento menos de kilos vendidos). Las menores capturas se explican, en parte, por la parada biológica que están cumpliendo algunos barcos arrastreros.
Agosto supuso también la práctica despedida de la costera de bonito, uno de los peces con más tirón comercial durante el verano. Las ventas de túnidos en la rula (149.792 kilos) registraron durante el mes de agosto un incremento del 2,9 por ciento, siempre según fuentes de la Dirección General de Pesca del Principado.