ALFREDO MUÑIZ
ECONOMISTA Y AUDITOR
Con la llegada del otoño el Principado de Asturias se viste de amagüestu engalanado con castañas, manzanas y deliciosa sidra del duernu. La caída de las hojas también invita al recuerdo, así fue como un grupo de veteranos montañeros han querido homenajear a mi tío Fran Lorente, fallecido el pasado invierno. Qué mejor idea que revivir su compañía con un recorrido por las laderas de la Sierra de Bufarán y una subida al pico Gorfolí. La ruta ha sido organizada por el Club de Montaña Ensidesa para el próximo domingo 27 de septiembre, y coincide con la celebración del 50 aniversario del Club.
Los organizadores pondrán a disposición de los excursionistas autobuses gratis con guía desde el polideportivo de Los Canapés a las 9 de la mañana previa inscripción en el grupo de montaña Ensidesa (teléfono 985 541 877, de lunes a viernes en horario de 5 a 9 de la noche). La marcha se iniciará en La Blimal, con subida opcional al pico Gorfolí desde donde podremos divisar hasta los Picos de Europa, además de Avilés y comarca con su franja costera.
A Fran le encantaba patear estos senderos cerca de nuestra villa, y luego plasmaba el recorrido en bocetos minuciosamente dibujados en los que recogía todos los detalles, así fue como recopiló cientos de rutas por toda la geografía asturiana que luego donó al Ayuntamiento avilesino con su archivo personal de documentos.
Fue allá por los años setenta cuando comenzó a promocionar la Gira al Gorfolí. Por aquel entonces el que escribe esta columna aún era un niño; recuerdo como Fran me guiaba y me mandaba ascender en zig-zag, y todavía me viene a la memoria los carteles que anunciaban aquella expedición. Resulta que estaban diseñados con una foto hecha por Fran en mi primera subida, en la imagen aparecía este cronista con sus bombachos de pana verde, acompañado de su primo Fran junior. Y por supuesto, para aquel primer paseo por las cumbres, recuerdo el menú preparado por mi tía Covita: una exquisita tortilla de patata, estupenda empanada de bonito, e inolvidable tarta de manzana. Todo un lujo para disfrutar en la cima. Ahora los veteranos organizan hasta avituallamiento en ruta.
En una revista de la época también encontré mi primera -y última- lira dedicada al otoño, reza así: «Estaba en la montaña / era un día de otoño muy nublado / y cogiendo castañas / pensaba, cobijado / en el mundo que el hombre ha fabricado...». Seguramente constituye el comienzo de mi interés por el desarrollo sostenible, ahora tan en boga.
Sea como fuere, por aquella época mi tío Fran -como si de un profesor de L'Academia de la Llingua se tratara- me enseñaba las costumbres asturianas de la estación. Así comentaba el origen de la palabra amagüestu: «El verbo amagostar significa asar la castaña y tomarla con sidra del duernu, la primera que sale después de machacar la manzana en el lagar» y, por si no me hubiera quedado claro, luego me llevaba a verlo in situ.
«Mira, el duernu es la artesa donde se maya la manzana. Por eso decimos sidra del duernu al mosto en periodo de fermentación», explicaba Fran con tono serio. Luego descubrí que aquel líquido elemento es un zumo que pronto se convierte en sidra dulce con la que hay que tener cuidado por sus excelentes propiedades como laxante natural.
Así las cosas, damos la bienvenida a la seronda con su riqueza de colores en los bosques y su tristeza crepuscular en los sentimientos. Sidrina, pote asturianu, castañes pulguines (pelaes) o corbates (con cáscara); mantina en el sofá o chimenea para los más comodones, y les rutes de monte para los que quieran descubrir el verdadero Paraíso Natural. ¡Qué mejor oportunidad que está subida al Gorfolí para disfrutar del paisaje otoñal! Allí nos vemos, con un rayín de sol garantizado por el servicio de meteorología de LA NUEVA ESPAÑA, y si no aciertan?, como decía Fran: «En Asturias también se puede pasear con paraguas».