Vanessa PARAPAR
«El día que pusimos el cartel de liquidación en el escaparate, las clientas lloraban», confiesa emocionada Ana de las Heras, hija de uno de los propietarios de la tienda avilesina Astur. No es habitual que los compradores lloren de este modo, pero si se trata del cierre un tradicional comercio de la villa, que lleva abierto desde 1957, las cosas cambian.
A finales de los años cincuenta, un segoviano llegó a Avilés decidido a montar un negocio familiar que pasara de padres a hijos, y así fue. «Mi abuelo quería montar una tienda cerca de una iglesia, y así lo hizo. Para él, las basílicas eran el centro social de la época», relata su nieta. Según De las Heras, su abuelo les contaba como anécdota que San Nicolás de Bari apuntaba con su dedo hacia el local donde montó su negocio. «Mi abuelo salió de misa, vio el local y pensó que era perfecto para montar su tienda. Además, la tienda de niños también estuvo enfrente de una iglesia, la de Sabugo», reitera Pepe de las Heras, otro de sus nietos.
De las Heras decía que primero se vestía a los niños, luego a las mujeres y con el dinero que sobraba se llevaba el traje de los hombres al tinte, según palabras de nieta. «Y con este lema le fue bien. El mayor logro que obtuvo fue que el negocio pasase de padres a hijos y después a nietos», narra su nieta Ana, que lleva diez años trabajando en el negocio familiar. «Aprendí a andar en estos pasillos, y empecé a ayudar en la tienda con catorce años. Venía a doblar ropa en épocas fuertes», indica de las Heras.
Antiguamente este local era una mercería, y el que había al lado una vinotería. Luego se unieron para hacer una tienda de moda que tuviese une extensión considerable, según palabras de su nieto, que lleva años trabajando en el negocio familiar.
Cuando el negocio echó a andar se vendían telas, porque la confección todavía no estaba en auge. «Las clientas elegían los tejidos y aquí se hacían las prendas. Había un pequeño taller», explica Pepe de las Heras, que vio cómo ha ido evolucionando el mundo de la moda.
Años más tarde, la confección se introdujo en la tienda, y eso ocasionó un gran cambio en la estructura del negocio. «La zona de telas pasó a ser el área juvenil y, las prendas estaban ordenadas por tipos. Por un lado los abrigos, por otro los pantalones, las camisetas, etcétera», relata De las Heras. Y ya en los noventa, las prendas comenzaron a organizarse por conjuntos. «Una cazadora junto con un pantalón, un jersey y unos complementos que combinen a la perfección. Esta estructura perdura hasta hoy», puntualiza el nieto del fundador de Astur.
Después de más de cincuenta años dedicados al negocio de la moda, en los próximos días Astur hará una campaña de invierno más corta que en otras ocasiones con prendas de ropa de esta temporada. Asimismo, este fin de semana el tradicional comercio de Avilés estará presente en la feria del saldo y del stock que se celebra en La Magdalena con artículos de primavera-verano. Con estas iniciativas los nietos de las Heras pondrán el punto y final al negocio que los vio crecer.