Vanessa PARAPAR
Hay quienes consideran que Avilés tiene suficientes atractivos como para contar con un reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). «Soy partidario de que el Ayuntamiento de Avilés inicie los trámites ante la UNESCO para que la parte urbana y palaciega del barroco sea declarada patrimonio de la humanidad», declaró el investigador avilesino durante la conferencia que ofreció en el Palacio de Valdecarzana.
«En la ciudad de Avilés hay 265 calles, 22 plazas y abundantes parques que la mayoría de los residentes desconocen», afirmó Del Río. El investigador explicó que los nombres de las calles avilesinas siempre dependieron de las circunstancias políticas de cada época. Fue a partir de 1950, con la explosión demográfica que sufrió la villa con la llegada de Ensidesa, cuando hubo que buscar otras alternativas para poner nombre a las calles avilesinas.
Del Río, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, calificó de originales los nombres de varias vías de Llaranes que se refieren a elementos de la naturaleza. En el barrio predominan los montes (como el Aramo o Monte Naranco) o ríos (Caudal, Deva o Arlós, por ejemplo).
Asimismo, Del Río destaca las calles del Jardín de Cantos en las que se homenajea a personajes mitológicos asturianos (Xana, Nuberu, Cuélebre) y a ilustres músicos. En el Carbayedo lo que predominan son los nombres de científicos. Severo Ochoa, Jiménez Díaz y doctor Marañón dan nombre a algunas vías del núcleo más poblado de la ciudad.