Ana G. DUQUE
Nora es una niña muy especial. Tiene una característica que la diferencia del resto de muchachas de su edad: su cuerpo es de sal. La joven vive en un pueblo costero con su padre y cada noche sueña con ir a pescar. Pero no puede tocar el mar ni tampoco puede llorar, porque se desvanecería. Esta es la historia del álbum ilustrado de Fátima Fernández Méndez con dibujos de Sergio Bimbo titulado «Nora, la niña de sal». Según la autora no es un libro infantil, sino que está dirigido a público de todas las edades. «Los ilustradores leen muchas obras que supuestamente están dirigidas a niños», sentenció.
El libro se presentó ayer en un acto organizado por el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés. La escritora, que además es licenciada en Bellas Artes, explicó que lo más importante de este trabajo es de dónde surgió la idea. Nació de un micro relato que escribió cuando comenzó sus estudios, titulado «La muchacha de sal». «Lo presenté a un concurso y quedé finalista», señaló. Este reconocimiento le animó a escribir un libro sobre la niña de sal que finalmente adoptó el nombre de su sobrina: Nora.
Fátima Fernández reconoció que nunca pensó en publicar libros. «Siempre me ha gustado mucho la literatura y cuando estudiaba Bellas Artes escribía relatos para ilustrar mis historias pero después los tiraba», explicó. La escritora señaló que la historia de Nora tiene un mensaje: «Que su cuerpo sea de sal se puede comparar con una enfermedad». Y continuó: «La niña no acepta su situación pero tampoco lucha contra ella». El hecho de que la joven tampoco pueda llorar, representa, según Fernández, «la impotencia de no poder cambiar algo».
A la presentación del álbum ilustrado, que ya está a la venta, acudieron las editoras Ángela Sánchez y Esther Sánchez, propietarias de la editorial Pintar-Pintar. «Es un libro diferente porque se plantean cuestiones que no se abarcan normalmente en este tipo de obras», remarcó Ángela Sánchez. La editora destacó la cuestión de la limitación física de Nora, la posibilidad de crecer y superar las dificultades, y el mensaje de que «para conseguir metas hay que pagar peajes», como elementos característicos de este libro.
También asistió a la presentación Javier Villanueva, escritor y amigo de Fernández. «Fátima teje una historia intimista con tres personajes principales», señaló. Subrayó, además, la importancia que adquieren en la narración «los elementos poéticos como las estrellas y el reflejo de la luna» en la historia de la niña de sal. Según Villanueva la historia de Nora «es un relato precioso y muy bien contado, con las palabras justas».
Tras la intervención de la escritora se abrió un pequeño coloquio. Uno de los asistentes preguntó por qué no hace ella misma las ilustraciones. La escritora respondió que le gusta que sea otro el que ilustre la historia «porque añade una visión distinta del relato». No obstante, aseguró que la parte visual es muy importante durante el proceso de creación. «Escribo mientras me imagino la historia», concluyó.