E. CAMPO
La interculturalidad fue materia de estudio ayer en Avilés, con el coloquio que el experto en solidaridad internacional Ardiouma Sirima ofreció en el Centro de Servicios Universitarios. Personal municipal, docentes y otros profesionales relacionados con el trabajo con inmigrantes mantuvieron un animado diálogo con el conferenciante, que además es especialista en desarrollo sostenible e interculturalidad y encargado del Área Internacional de la Federación Francesa de los Clubes de Unesco. «Es bueno que la interculturalidad salga de la clase», dijo el experto, que abogó por convertir los colegios en germen de convivencia pero implicando también a las familias.
Uno de los argumentos de su exposición fue la de que el inmigrante tiene que ser visto y tratado como un ciudadano residente que participe en la vida de la localidad, y no como un ser exótico. «Es esencial trabajar contra los prejuicios. Si no, podemos construir un castillo de naipes». El principal desafío de la educación, añadió, es la capacidad de adaptarse permanentemente al contexto, a las personas, y así deben de ser también los proyectos que se pongan en marcha para lograr la integración de todos los alumnos y sus familias en el colegio, sean de la nacionalidad que sean.
Ardiouma Sirima también se refirió al valor del ejemplo. «Cuando un director de una escuela consigue hacer vivir la diversidad en su colegio, me extrañaría mucho que después los alumnos sean racistas», indicó. En lo que se refiere a la dificultad de los docentes para luchar contra la marginación que sufren algunas niñas en sus culturas, el ponente alertó de que suele ser mayor el abandono escolar en las alumnas, ya que sus familias las quieren casar muy pronto. «Pero no es una dificultad insuperable, hace falta mucho diálogo», recomendó.
Sirima puso varios ejemplos de cómo conseguir una educación que integre a todos los alumnos. Y así expuso cómo organizó la construcción de una cabaña africana en el colegio de su hijo, que después acompañó con una exposición sobre la arquitectura africana a cargo de un experto de la Unesco.