E. CAMPO
El término de «pelotazo urbanístico» está muy extendido en el vocabulario patrio, pero quizá pocas veces se pueda emplear con tanto rigor como en la iglesia de los Padres Franciscanos, donde un balonazo causó la rotura de parte de la cornisa del templo. Ese pelotazo, que tiene ya más de un año de antigüedad, será por fin reparado. El Arzobispado de Oviedo, titular de la iglesia, acaba de iniciar los trámites para reparar los destrozos que causó esta patada mal dirigida, tal y como anunció en los días posteriores al episodio. En función de lo profunda que sea la pérdida de piedra, se sustituirá por otra de un color similar o se rellenará con mortero.
El Arzobispado presentó en el Ayuntamiento el proyecto de obras de reparación de fachadas y cubiertas de la capilla del Cristo, que fue la que sufrió las consecuencias del ardor futbolístico. Esta intervención se sumará al resto de trabajos en torno a la iglesia de los Padres Franciscanos: la retirada del viejo convento anejo a la cabecera del edificio, y la proyectada obra de rehabilitación en la capilla gótica de Las Alas, cuya contratación está pendiente por parte de la Consejería de Cultura. También se urbanizará el entorno, y la iglesia se podrá rodear en todo su perímetro.
En lo que se refiere al desmontaje del convento, desde el exterior ya se puede percibir cómo el edificio pierde altura. Para evitar daños estructurales en el templo de origen románico, el desmontaje se realiza pieza a pieza, de dentro afuera y de arriba abajo. Lo primero fue vaciar totalmente las estancias, eliminar tabiques e inutilizar las instalaciones de gas, electricidad y agua. Después se retirará totalmente la construcción y se repararán los desperfectos que tenga la fábrica original. El plazo para el fin de obra es de seis meses.