Las Vegas, Illán GARCÍA
Los años sesenta fueron la época de «The Beatles», de las revueltas juveniles y reivindicativas y de la carrera espacial a la Luna. Mientras tanto, en España un coche revolucionaba el mercado: era el Seat 600. La clase media ya podía acceder a comprarse un utilitario. Pese a que muchos identifiquen la década de los sesenta con este popular vehículo, el Club Nacional Renault 8 8TS y 10 de España quiere hacer ver que sus turismos también tuvieron cierta importancia en su momento. «Todo el mundo habla del 600, de los minis y de los Simcas y se olvidan de los R8», asegura Marco Prieto, organizador de la séptima salida por la zona norte del país que ayer se inició en Las Vegas. Prieto indicó que la asociación quiere que Avilés sea la sede de la reunión nacional de estos turismos en 2010.
Una veintena de estos vistosos vehículos recorrieron ayer varios concejos de la costa asturiana hasta llegar a Taramundi. En este lugar, los amantes del R8 se reunieron con sus camaradas gallegos y cántabros que no quisieron perderse el viaje. Los coches están escrupulosamente conservados. La mayoría de sus propietarios, como es el caso de Marco Prieto, conserva estas «joyas de ingeniería» que han pasado de generación en generación. De hecho, el R8 de Prieto tiene sus mismos años, 38. «Mi padre lo compró un mes antes de que yo naciera. Estuvo parado diez años y me decidí a recuperarlo, me gasté mucho dinero en él», relata Prieto.
Estos coches no alcanzan grandes velocidades, tienen tracción trasera como el Simca y el 600, y reinaron durante muchos años en las carreteras españolas. El primer modelo de R8 vio la luz en 1962, cuando el mundo vivía un proceso de cambio. En ese mismo año, Ringo Starr, el popular batería, se unía a los de Liverpool y comenzaba la historia de un grupo que revolucionó el panorama musical, «The Beatles». Lo mismo ocurre con el Renault 8 y 10 o, al menos, ésa es la intención del Club Nacional que ha organizado esta séptima salida por la zona norte y que quiere mantener vivo este utilitario que, junto al 600, revolucionó el mercado de los automóviles allá por los años sesenta.