Ignacio PULIDO
La repostería avilesina goza de uno de los momentos más dulces de su historia. La nueva etapa que se abre para la villa con la construcción del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer ha contribuido a agudizar el ingenio de los pasteleros, que en sus obradores dan forma a innovadores dulces. «Niemeyitas», «cúpulas de avimeyer» o el «bombón ergonómico» aspiran a convertirse en las señas de identidad de una mesa donde el tradicional bollo de Pascua sigue marcando las pautas de la tradición más castiza.
Hace apenas unos meses, el comercio Delicatessen Antonio dio a luz a las «niemeyitas», unos bombones elaborados a mano con diferentes chocolates. Mandarina, violeta, fresa, café y limón son los sabores de estas pequeñas delicias que ya han comenzado a cosechar un gran éxito entre el público. «Se trata de un producto completamente artesanal. Su forma emula a la cúpula del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. Asimismo, su relleno simboliza a la ría de Avilés y a la futura Isla de la Innovación», comenta Felipe Díez, gerente de Delicatessen Antonio. A continuación describe que «el primer día se elabora la base. Después permanece un día en cámara y a continuación se le da color glaseando con su sabor y aroma. Finalmente se rellena de praliné y se monta».
Las cadenciosas formas diseñadas por el centenario arquitecto brasileño también han cautivado al hostelero Ángel Hernández, creador de las «cúpulas de avimeyer» hace seis meses. En el obrador de su café, sito en El Parche, Hernández aglutina la tradición con la modernidad. «Estamos tratando de unir lo tradicional, que es el mantecado, con el Centro Oscar Niemeyer. Parece que lo estamos consiguiendo», señala. Su forma esférica es un trasunto de cúpula erigida única y exclusivamente con harina, huevos, mantequilla y azúcar, ingredientes estrella del bollo de pascua. «Muchos clientes se las llevan para afuera durante sus visitas a familiares. También han sido llevadas en alguna ocasión como detalle de bodas», subraya Hernández.
El entorno de la ría actúa como musa de los pasteleros avilesinos, a pesar de que su paisaje inminentemente industrial está alejado por completo de cualquier cosa que pueda asemejarse a un dulce. Sin ir más lejos, el pastelero Emilio Vidal deleitó este verano a centenares de paladares en el stand avilesino de la Feria de Muestras de Asturias con un pastel de bizcocho de avellana con crujiente y conos de praliné inspirados en la escultura «Avilés».
Del mismo modo, el afamado pastelero Miguel Sierra halla en la siderurgia y en el Centro Oscar Niemeyer la inspiración para alumbrar dos exquisitos dulces: los «slabs de turrón o chocolate» y el «bombón ergonómico». «El acero nos rodea a todos los avilesinos. Los slabs tienen su estética y su belleza. He tenido el privilegio de estar al lado de ellos y sus treinta toneladas de peso impresionan. Eso me inspiró en la creación de los "slabs de turrón"», resalta el artesano avilesino, que fue uno de los encargados de elaborar los postres del almuerzo nupcial de los Príncipes de Asturias. Sierra elabora «slabs» de diferentes turrones y un «slab» de chocolate relleno de cereza. «La receta del slab de chocolate y cereza aparecerá en un libro en el que colaboro junto a seis pasteleros catalanes y valencianos», anuncia Sierra, cautivado también por el Niemeyer. «El bombón ergonómico se inspira en el auditorio del Centro. Su peculiar forma facilita el cogerlo con la mano», explica el pastelero. Y añade: «En su nombre están inscritas las iniciales del arquitecto, ON, que significan estar activo. El chocolate transmite esta sensación».
A día de hoy, el producto estrella de los obradores de la Villa del Adelantado sigue siendo el bollo de Pascua. Alfonso Lucena, gerente de la confitería Almabe, trabaja desde hace cuarenta años en la elaboración de este dulce y de otros muchos postres. «Utilizar buenos ingredientes y tener mucha paciencia. Ésos son los secretos de un buen mantecado», reflexiona Lucena, que indica que «también se deben echar los huevos fríos para elaborar la masa».