Juan C. GALÁN
La Educación asturiana no se ha librado de la crisis. La Consejería ha hecho números y ha comprobado que necesita apretarse el cinturón para cuadrar el presupuesto. De entre las medidas de esta «economía de guerra» destaca la supresión de la figura del profesor de apoyo, aquel que suplía al titular en caso de baja. En el caso de Avilés, los centros de línea 1 (los que sólo tienen un aula por curso) se han quedado, merced a la decisión de Educación, sin ese profesor «extra», lo que ha causado un trastorno generalizado, en especial para el Colegio Sabugo, al que la pérdida del docente de apoyo le imposibilita atender a las dos decenas de niños que ingresaban en el centro a las 08.00 horas, una antes que el resto de sus compañeros, para posibilitar que sus padres concilien su vida familiar y laboral.
La directora del Sabugo, Rosa Lobato, mantuvo ayer una entrevista con Alberto Muñoz, director general de Personal Docente, con el fin de desbloquear la situación y conseguir la restitución del profesor de apoyo. Sin embargo, la respuesta de Muñoz no provocó el optimismo de la directora del centro. «La verdad es que el director general no se mostró receptivo. Dijo que en todos los colegios de línea 1 se había suprimido al profesor de apoyo y que el Sabugo no es una excepción», lamentó Rosa Lobato al término del encuentro.
Sin embargo, el Sabugo sí es una excepción. Las características del edificio en el que se ubica, catalogado de interés histórico por el Ayuntamiento, le veta para acoger un comedor escolar, todo lo más que no hay ningún recinto dentro del colegio con las medidas suficientes para acondicionar una sala que cumpla con los requisitos municipales. La imposibilidad de ofrecer servicio de comedor no permite tampoco al Sabugo acogerse al programa de Atención Temprana, en la que los alumnos cuyos padres inician su jornada laboral antes del inicio de las clases pueden quedarse al amparo de un profesor e, incluso, desayunar en el centro. No obstante, el número de alumnos del Sabugo y su variado programa de actividades extraescolares indujeron a Educación en 2005 a hacer una excepción y conceder un profesor de apoyo para que los padres pudieran conciliar su vida familiar y laboral. Los padres de alumnos del centro, por su parte, han pasado a la acción y han iniciado una recogida de firmas para reclamar la restitución del profesor de apoyo.